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La Tostá

Calles a gobernantes

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
30 oct 2019 / 08:09 h - Actualizado: 30 oct 2019 / 10:15 h.
  • Rótulo de la desparecida calle Pilar Bardem. / El Correo
    Rótulo de la desparecida calle Pilar Bardem. / El Correo

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Ninguna calle debería llevar el nombre de un político, sea de la ideología que sea, porque un día puede llegar al Gobierno un partido distinto al suyo, quitarle el nombre y ponerle el de un torero o un farmacéutico. “Devuélveme el rosario de mi madre”, ya saben. No soy político, sino periodista, pero una vez me insinuaron que me iban a poner una calle en uno de mis muchos pueblos y dije que no, que se la pusieran a mi madre, que ella sí que había hecho méritos para recibir tal honor. En serio, mi madre se marchó sin honores ningunos porque era solo una mujer que trabajó como una condenada, que crió con miles de fatigas a tres hijos y que se fue sin molestar. Ahora nos hemos propuesto desenterrar a personajes nefastos de la historia de España y quitarles las calles a los comunistas y los fascistas. Estupendo, que se las quiten. Ayer estuve en la Alfalfa y al pasar por la calle Odreros, donde nació Silverio Franconeti, pensé en lo bien que se vería al cantaor de origen italiano sentado en esa plaza, de donde eran también el torero el Espartero y la bailaora Pastora Imperio. Que un gran artista tenga una calle me parece bien y es de justicia. Que se la pongan a un político o gobernante, no porque la puede perder un año después. Se da el caso también de que le ponen una calle a una actriz, que antes era la de un general, como ocurrió con Pilar Bardem, y al final le dijeron que se quedaba sin calle en su ciudad natal. Pobre mujer, qué mal rollo. ¿Se imaginan que le hubieran puesto una calle a Silverio y que ahora se la quitara Ricardo Pachón, el director del Instituto Andaluz del Flamenco, al que no le gustan los cantaores gachós? Mejor que no le hagan nada, porque esto es un cachondeo. El Parlamento Europeo ha condenado el “comunismo y el estalinismo”, y se pide desde distintas asociaciones que les quiten las calles, plazas o parques a políticos comunistas como La Pasionaria o Santiago Carrillo. Ya le quitaron su calle a José Utrera Molina, ministro de la Vivienda y secretario general del Movimiento, quien por cierto les dio pisos en barriadas pobres a muchos flamencos sevillanos que estaban caninos. O sea, un lío.


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