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La vida del revés

Caraduras a la catalana

15 oct 2019 / 07:22 h - Actualizado: 15 oct 2019 / 09:08 h.
  • Fotografía: EFE Archivo
    Fotografía: EFE Archivo

Quim Torra es un irresponsable absoluto. Ni condena la violencia, ni procura que las manifestaciones no terminen descontroladas, ni quiere tranquilidad en las calles de las ciudades catalanes. Es uno de los peores políticos que se han conocido en España desde el año 1978. Y este, ya se lo digo yo, no va a catar una porra en el lomo ni va a respirar gas lacrimógeno. Este manda a los CDR al aeropuerto y a los Mossos detrás para que les den lo suyo. Un caradura.

Carles Puigdemont es un irresponsable absoluto. Este lo que hace es enviar a otros a enfrentarse con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado... desde Bélgica. Tan poca vergüenza es difícil de encontrar en una persona. Escapa dejando colgados a sus colegas, juega al ratón y al gato viviendo del cuento durante meses y, ahora, manda a sus seguidores contra la policía opresora del Estado español. No se conoce un caso igual: el más cobarde de la banda pide valentía sin límites al resto. Otro odioso caradura.

Los independentistas catalanes han perdido la perspectiva necesaria para valorar la realidad. Los políticos que están presos cometieron un delito gravísimo. Y eso debe ser castigado del mismo modo que ha de serlo la ocupación ilegal de una casa, el maltrato animal o un robo con violencia. No se entiende muy bien todo este jaleo. ‘Los actos y sus consecuencias’ es de primero de primaria.

Lo cierto es que la situación en Cataluña está fuera de control. Y, por supuesto, eso no puede acabar bien. Con cabecillas como Torra o Puigdemont, nada puede acabar bien.

En un conflicto como este, la solución no se encuentra en las cargas policiales. Pedro Sánchez ha cambiado el discurso queriendo parecer el salvador de España, pero comete los mismos errores que le costaron a Rajoy sangre, sudor y lágrimas. No quiere precipitarse el presidente en funciones aplicando el artículo 155 de la Constitución española y se equivoca gravemente. Cuanto antes mejor. Además, hace juego con su campaña electoral. ¿Qué mejor acompañamiento al ‘Ahora, España’ que un reluciente y eficaz 155?


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