Carmen Arjona y Pepe El Cachas

Image
Manuel Bohórquez @BohorquezCas
01 ago 2022 / 10:01 h - Actualizado: 01 ago 2022 / 10:03 h.
"La Tostá"
  • Pepe el Cachas con Ana Ramírez la Yiya. / Foto: Antonio Moreno
    Pepe el Cachas con Ana Ramírez la Yiya. / Foto: Antonio Moreno

TAGS:

Contrariamente a lo que se suele decir desde hace años, la mujer andaluza siempre ha tenido su sitio en el flamenco desde los mismos orígenes de este arte, o sea, desde hace dos siglos. En las tres facetas, además: cante, baile y guitarra. Sin embargo hasta hace pocos años no abundaban las mujeres flamencólogas, estudiosas de este arte, que ejercieran la crítica en revistas y periódicos o que hicieran programas de radio. Célebres periodistas españolas, y grandes feministas, como Josefina Carabias y Carmen de Burgos, escribieron mucho y fueron aficionadas. Las dos eran grandes enamoradas de la Niña de los Peines, por cierto, lo que demuestra que además de escribir de maravilla y luchar por el papel de la mujer en la sociedad en general, tenían buen gusto jondo. Hoy las mujeres investigan, hacen críticas en revistas y diarios, dirigen programas de radio, grandes festivales nacionales e internacionales, y escriben buenos libros de flamenco. Las hay que escriben de manera admirable, como la cordobesa Silvia Cruz Lapeña o la sevillana Cristina Cruces Roldán, y hasta chaneladoras, esto es, que chanelan o saben lo suyo. Y grandes profesionales de la crítica como Estela Zatania, Rosalía o Sara Arguijo.

Pero si tuviera que elegir a una mujer flamenca por su amor a este arte, afición y cualidades para escribir sobre él, sería Carmen Arjona Pabón (Almargen, Málaga), sevillana de adopción y residente en el Aljarafe. Licenciada en Ciencias de la Información y exdirectora de Turismo de la Junta de Andalucía, es la mujer que más kilómetros hace a lo largo del año para disfrutar del cante jondo, que es lo que le gusta. Escribe como pocas, pero a Carmen lo que le gusta es refregarse el cante bueno por la piel hasta hacerse sangre, sobre todo el del desaparecido José Menese, lo que le llevó a vincularse a la Reunión de Cante Jondo de la Puebla de Cazalla, uno de los grandes y más antiguos festivales flamencos del verano andaluz. Ahí se encontró con el gran aficionado morisco José Rubio Angorrilla, Pepe el Cachas, posiblemente el mejor aficionado del mundo que he conocido. Nos dejó hace algún tiempo y Carmen acaba de sacar a la luz un libro sobre él (Pepe el Cachas. Perdone que te moleste...), en cuya lectura he estado ocupado todo el fin de semana. No solo ocupado, sino enamorado, extasiado y embobado.

Quiero mucho a la autora y cualquier cosa que diga sobre ella y su obra será buena, pero soy crítico de profesión y, también como crítico, me quito el sombrero ante esta joya literaria que rinde homenaje a una persona muy querida por mí. Me admira sobre todo la sencillez de esta biografía, un libro de solo 107 páginas, que te atrapa desde la primera con vivencias y anécdotas. No era reto menor narrar la vida de un aficionado tan peculiar como El Cachas, que si viviera, le diría a Carmen: “Joé, Carmen, te has pasao”. No, no se ha pasado. Ha puesto el alma y algo más, sobre todo su sabiduría, en contar cosas de la vida de un hombre sencillo que jamás caerá en el olvido en su pueblo natal porque ha sido tan importante como las piedras de sus calles o la cal de las fachadas de sus casas. El cante jondo puede ir por donde quiera, porque es un arte libre, pero siempre tendrá que pararse en La Puebla para, entre otras cosas, buscar a alguien que le cuente historias de El Cachas. Y si tiene la suerte de que esté por allí Carmen Arjona, miel sobre hojuelas.


Qué hacer en verano en Sevilla y provincia Empleo en Sevilla Más seguros Edictos