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La verea

Carmona bien vale unas Municipales

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Ezequiel García ezegarcia85
28 may 2019 / 08:27 h - Actualizado: 28 may 2019 / 08:28 h.
"La verea"
  • Carmona bien vale unas Municipales

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Se acabó lo que se daba. Se deshojó la margarita. Hoy, permítanme, que haga de mi verea un lugar en el que hablar de mi pueblo, Carmona. Pero centrándome en lo inteligente que es esta ciudad, mientras algunos iluminados siguen creyendo que somos unos borregos. Incluso puedas verte reflejado tú desde otro punto de la geografía andaluza, pues en esto de las elecciones municipales las alegrías van por barrios.

Ganó Juan Ávila, que no el PP, pero sí el PP de Carmona, al que resucitó tras dos mandatos en coalición con el que ostentaba hasta ayer mismo el récord de votos y concejales en unos comicios, Sebastián Martín Recio (IU). Este domingo los registros marcaron un nuevo hito entre urnas y papeletas. Y todo comenzó, al principio de la noche, por el bastión socialista por antonomasia de la ciudad: la barriada de Guadajoz. Allí, Juan Ávila - que no el PP-, comenzó su particular reconquista. Después fueron cayendo concejales a diestra y más diestra e incluso, en un momento del escrutinio, el número 14 asomaba como fantasma por la sede de la Casa del Pueblo del PSOE, donde vieron peligrar su quinto edil.

¿Qué les ha pasado a IU y PSOE? Al primero, en una campaña muy juvenil, usando las nuevas tecnologías y alejándose del insulto y el improperio contra el rival, le ha faltado haber estado más presente desde 2015. Cambios en la portavocía, nuevos miembros y listas y una remozada imagen de una Izquierda Unida más adaptada al siglo XXI no han servido para que Vicente García Baeza cale en Carmona. Al menos por ahora. Tiene razón en su primer análisis en que quizás el resultado haya sido cruel con ellos. Pero hay que asumir la derrota y ver qué ha pasado. Ayer, en Guadajoz, nuestro particular Ohio, obtuvo números pobres (apenas 100 votos) cuando antaño era un caladero. Pero hay mimbres para resarcirse de los peores resultados de esta formación en la ciudad.

En el PSOE local, el desaguisado es enorme. Barrieron en las generales e incluso las europeas con síntomas de agotamiento ante un PP (ahora sí) en caída libre. Muchos militantes socialistas han desconectado con el puño y la rosa y han caído a los brazos de realidades. Que a nadie se le olvide que, si bien mantienen concejales, con un PSOE al alza a nivel nacional han cosechado los peores resultados de su historia reciente. Alfonso García obtuvo mejores cifras que Agustín Guisado y hay socialistas de carné que hoy ya lo recuerdan. Van a ser doce años sin tocar sillón y con síntomas de no saber hacia dónde ir. Una campaña enfangada, cruce de declaraciones, mensajes fallidos, propuestas sin sustento, hacen que la continuidad del cabeza de lista esté en el aire. Toca cursillo intensivo de ser carmonense para conseguir, contra una apisonadora de 13 concejales, hacerse fuerte. Como bien dicen los socialistas de ideas "o cierran por reforma, o cierran por defunción”. En este orden.

Juan Ávila, el partido más votado

Ya lo dicen sus más allegados y no pienso quitar ni una coma a lo que dicen de él para que entiendan al que muchos califican ya como el nuevo Francisco de la Torre del PP sevillano. Juan no es un político al uso. Llegó desde su trabajo, desde su casa, desde su familia y aterrizó en la política con el objetivo de revitalizar una ciudad que “agonizaba en la mediocridad”. Y, como bien hablan de él, llegó por el camino más largo, con una formación política que no era -ni es-, ni con mucho, la más popular en Carmona. Agustín Martínez cuenta siempre que con tesón esfuerzo y “una fuerza arrolladora ha ido puerta a puerta, ciudadano a ciudadano intentando resolver los problemas diarios de la ciudad, sin dogmatismos, ni populismos y, además, fijándose retos destinados a generar bienestar y crecimiento a la ciudad”. Ahora Carmona no solo le ha mostrado su apoyo sino que le ha reconocido un trabajo denodado a él y también a su joven equipo lleno de entusiasmo y vitalidad, a la vez que algo de inexperiencia para los nuevos. Un equipo que, si comete los errores de Recio en 2003 o los de Zoido en 2011, pasará a la oposición de una forma ucedista. Carmo traditoribus non praemiat.

El reto en este período 2019-2023 para Juan Ávila, si quiere asemejarse a su homólogo en el Ayuntamiento de Málaga, se ha hecho aún más exigente. Y al ciudadano le toca seguir siendo fiscalizador de la realidad con respeto y educación si las cosas no van bien ante una oposición algo ausente en este último mandato, tal como así lo han entendido los votantes. Ahora es cuando Juan Ávila debe demostrar que gobernar con mayoría absoluta no es gobernar desde el desprecio al rival. Ahora más que nunca es cuando debe demostrar su cercanía con el contrario y el respeto a los ciudadanos que han apoyado a otras formaciones políticas. Como bien dicen sus amigos, ahora es el momento en el que Juan debe saber que los créditos en política son temporales y es desde hoy cuando debe comenzar a cimentar, si quiere, la próxima victoria electoral en 2023 que le haga estar cercano al grupo de los Sánchez Gordillo o Toscano. ¿Cómo? Desde la humildad, la exigencia, el trabajo y la responsabilidad, a él y a su equipo. Frase que deberían tatuarse a fuego todos los servidores públicos. Juan Ávila no es Winston Churchill, ni Willy Brandt: es simplemente Juan Ávila. Concluyo con una frase de café mañanero del propio Agustín Martínez: “Si no pierde la referencia y no pierde el contacto con la tierra que le vio nacer, será siempre recordado como un gran alcalde”.


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