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La vida del revés

Cenas de navidad, negacionistas, antivacunas y el futuro de todos

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07 dic 2021 / 10:28 h - Actualizado: 07 dic 2021 / 10:51 h.
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  • Cenas de navidad, negacionistas, antivacunas y el futuro de todos

Que la incidencia acumulada (durante esta pandemia en España) por cada 100.000 habitantes se incremente con rapidez y de forma constante durante días significa muchas cosas. Una de ellas es tan simple como peligrosa: es muy posible que en cualquiera de las cenas de empresas, comidas de amigos y reuniones familiares, uno de los asistentes esté infectado y pueda contagiar al resto. Dicho así, puede parecer que hablamos de un brote sin importancia, pero si consideramos las miles y miles de reuniones que se van a celebrar estos días podemos estar hablando de miles y miles de ingresos en hospital, de cientos de ingresos en las UCI’s y de un número muy considerable y doloroso de muertos.

Que las familias españolas cenen con las mascarillas puestas la mayor parte del tiempo es impensable. Es como pedir a los jóvenes que las usen en las discotecas. Pero pedir un mínimo de cuidado no parece que sea tan descabellado. Si no lo tenemos vamos a generar un problema enorme; otra vez.

Estamos centrado las críticas en los negacionistas. Parece que son una especie de diablos sin escrúpulos cuando lo que sucede es que piensan de distinta forma. Es verdad que es irritante que un leño discuta la opinión de los científicos acerca de las vacunas, pero existen personas muy preparadas que tienen sus razones para no querer vacunarse y optar por mantener distancias sociales, el uso de mascarillas y una higiene personal pulcra. En cualquier caso, hay que respetar a todos y sobre todo ver la viga en el ojo propio. ¿Estamos haciendo las cosas bien los vacunados? ¿No estamos siendo imprudentes y temerarios con la excusa de estar vacunados?

Ya veremos cómo acaba esto. Parece que el sistema de salud va aguantando y que la incidencia está provocando menos problemas que en olas anteriores. ¿Será así hasta el final? Quisiera pensar que sí aunque me temo que será que no, que volveremos a tener que lamentar pérdidas irreparables a cambio de cenar con los amigos, con los compañeros de empresa o por ver las lucecitas navideñas en las calles de la ciudad.


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