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Colillas en el mar

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11 oct 2022 / 13:11 h - Actualizado: 11 oct 2022 / 13:12 h.
  • Colillas en el mar

Este verano en una playa de nuestras costas, pude asistir a una escena que parecía sacada de una película policiaca. En la «escena del crimen», cercada por la cinta de señalización policial, las siluetas de las víctimas eran de tortugas, de peces, de estrellas de mar y otros seres vivos del océano. Las armas homicidas, amontonadas un poco más allá, estaban aún allí: colillas de cigarrillos, botellas de plástico arrugadas, tapas de botellas de cerveza, bolsas de plástico... Aún no se habían descubierto los culpables, pero todas las pistas conducían a personas poco sensibles que, sin dudarlo un momento, habían arrojado negligentemente en la playa objetos y desechos que parecen aparentemente inofensivos pero que terminan matando a parte de la biodiversidad marina.

La atención mundial sobre la contaminación marina ha crecido mucho en los últimos años, también porque se sabe ya que la salud de los océanos está íntimamente ligada a nuestra salud. En particular se está prestando mucha atención al daño que proporcionan objetos de plástico. Menos se habla del daño que producen las colillas que terminan en la playa, pero también se sabe que es uno de los mayores factores de contaminación marina: las colillas, según el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), representan el 40% de los residuos del Mediterráneo, junto con las botellas y latas, el papel y los pequeños envases. Residuos que tardan mucho tiempo en eliminarse, como sucede con el plástico, que necesita más de un siglo. Se estima que aproximadamente 4,5 billones de colillas de cigarrillos se desechan de manera irregular cada año. Solo en España hay catorce mil millones de colillas que no terminan en el ciclo normal de residuos.

Claramente, no se puede esperar más para adoptar estándares ambientales cada vez más altos con respecto al ecosistema marino y para esto es fundamental la actuación de las Administraciones Públicas. Sería suficiente tener en cuenta que más de tres mil millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera para su sustento.

No olvidemos que los océanos impulsan los sistemas mundiales que hacen de la Tierra un lugar habitable para el ser humano. Se trata de nuestra sobrevivencia.


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