Comenzar y continuar: año 2022

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02 ene 2022 / 10:33 h - Actualizado: 02 ene 2022 / 12:15 h.
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  • Comenzar y continuar: año 2022

¿Comenzamos o continuamos? De pronto, y casi sin darnos cuenta, el año del calendario ha cambiado. Cerramos el 2021 e inauguramos el 2022.

Miramos al horizonte posicionados en la atalaya que nos dará la posibilidad de divisar la encrucijada de caminos y, llegado el momento, descendiendo de nuestro lugar, tendremos que optar por el camino que nos parezca más certero y seguro.

En esta opción ¿cuál será nuestro espíritu? Éste podría ser un comienzo o una continuación de nuestra existencia. Lo cierto es que reflexionar sobre la fuerza que deberá de regir nuestro espíritu es, per se, una posibilidad de cambiar el rumbo y hacer que nuestra vida pueda continuar y comenzar al mismo tiempo.

Debemos de continuar trabajando por lograr alcanzar la meta que nos fijamos el año anterior; pero al mismo tiempo tendremos que esforzarnos por comenzar proyectos nuevos que hagan que nuestra vida opte por el camino más adecuado y propio para no perder nunca la perspectiva de la meta fijada.

A lo largo del camino, que emprendimos hace años, comenzamos una andadura imprevisible e incierta; pero cada vez que cambiaba la cifra del año en el que nos encontrábamos lográbamos que ésta continuara ofreciéndonos la posibilidad de inaugurar un nuevo comienzo.

Hemos llegado, con nuestras circunstancias, al comienzo de nuevo año y al mismo tiempo nos adentramos en un camino que es la continuación de una vida que trabaja, que lucha, que ama, que emprende y que es capaz de rebelarse ante todo aquello que limita, entorpece y daña. Se trata de una opción que revela la pasión con la que nos entregamos al proyecto de vida que deseamos realizar.

La inflación, la covid que se muta, las encuestas que los partidos no paran de mirar, el precio de la luz, los poderes económicos que luchan por mantener su posicionamiento, los gobernantes que tienen dificultades para convencernos de sus opciones, los que deciden que ellos son los más importantes del mundo, los egos y los que se creen imprescindibles, y un ilimitado número de circunstancias, que sin esperarlas, van marcando nuestras vidas se convierten en los limites que entorpecen nuestro caminar dañando nuestro espíritu.

Por todo esto cada día tiene que ser un comienzo que nos ayude a romper con una continuidad basada en la negatividad que los acontecimientos nos puedan hacer vivir.

Cada día tiene que tener algo especial. Lo tenemos que crear y nos deberemos de esforzar por hacer que esta magia no nos abandone a lo largo que cada día nos toca vivir.

No se trata de idear grandísimos proyectos, que también, se trata de construir el gran proyecto de nuestra vida. Sí, ese proyecto sencillo y humilde al que hay que poner pasión y entrega cada segundo de nuestra existencia.

Los limites, no pueden lograr nublar el entorno de la atalaya en la que nos encontramos porque esto haría que, llegados a la encrucijada de los caminos, optáramos por el camino menos apropiado.

La única nube que puede envolvernos es la nube de la confianza y ésta tan solo es posible que se desarrolle si somos capaces, desde la sencillez y la humildad, de alimentarla cada día.

La confianza es la magia del esfuerzo, del afecto, y del cariño que ponemos en cada trabajo que nos empeñamos en realizar.

No se trata de articular una macro planificación, lo que tenemos que pretender es construir cada día un espacio especial que pueda dar luz a lo que somos y a lo que deseamos realizar.

Desde la atalaya en la que nos encontramos podemos divisar que existen infinidad de personas, que estando en el punto de la encrucijada de los caminos actúan con sencillez y humildad. Son, por tanto, quienes dan luz y fuerza a quienes deseamos alcanzar la meta. Son quienes continúan; pero al mismo tiempo, son capaces de comenzar nuevos proyectos que dotan a la sociedad de la lucidez suficiente para no dejarse perder por los caminos que no conducen a ninguna meta.

Hallándonos en el punto de la encrucijada, la opción es construir el camino de nuestra vida, aceptando que es una continuidad que se verá enriquecida por el comienzo de un año nuevo que nos ofrece la posibilidad de buscar a las personas que, de verdad, quieren trabajar por hacer el bien.

¡Ojo! en la encrucijada de los caminos nos encontraremos con quienes no quieren que existan cambios y busquen, ante todo, la destrucción. Tienen habilidades especiales porque se presentan como los salvadores arrastrando a infinidad de personas al camino equivocado. Aprovechan la espesura de la niebla para hacer valer sus ideas intentando envolver a la luz de la sencillez y la humildad. Hay que estar atentos y saber elegir.

Nuestra única opción es tener claro que la vida es una continuación, en la que hay que buscar cada segundo la manera de comenzar para no descuidar lo que más cerca tenemos, que son las personas que nos quieren y nos respetan, que confían en nosotros y que a su vez confiamos en ellas.

Continuemos nuestra vida comenzando el año 2022 creyendo que cada segundo es una oportunidad para construir lo más maravilloso que podemos hacer, confiar, y lo más excelente que deberemos alcanzar, la humildad y la sencillez.

Este es el nuevo rumbo. Es el nuevo espíritu. Es la magia de la razón que nace en el corazón.


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