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Los medios y los días

Comprender a Pablo Iglesias

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11 feb 2021 / 04:55 h - Actualizado: 10 feb 2021 / 18:56 h.
"Los medios y los días"
  • Comprender a Pablo Iglesias

No es fácil comprender a Pablo Iglesias, sé lo que quiere decir pero luego observo contradicciones en su propio proceder y en el de Podemos que dificultan a un sesentón como yo, que fui redactor de Mundo Obrero Diario en 1978-1979 y militante comunista desde 1974 a 1979, encajar todas las piezas. Tal vez por eso en Podemos no nos quieren a los viejos reaccionarios y aunque nos quisieran yo no entraría, ya decliné en su día esa posibilidad porque el comunismo quedó atrás como alternativa a esta humanidad de hoy. Eso sí, tampoco me gusta la barbaridad que representa el mercado, de manera que me hallo como aquel diputado que le gritaba al presidente de un parlamento: “Señoría, soy la minoría más cohesionada, estoy solo”.

Vamos a ver, sin pensar por ahora en el chalé y demás desviaciones de la ética socialista marxista-leninista, a muchos les puede sonar muy bonito eso de una coalición de izquierdas en la Moncloa pero no estamos exactamente ante una coalición de izquierdas sino ante un partido -el PSOE- que representa una corriente integrada en el sistema de mercado mundial al que gestiona en plan keynesiano de vez en cuando pero que ha privatizado a mansalva y nos ha metido en la UE y en la OTAN en coherencia con los deseos de ese sistema de poder mundial, mientras que Podemos dice representar otro mundo diferente, otra democracia. Eso explica que las ministras del PSOE hablen de una forma sobre la democracia e Iglesias no siga el discurso hegemónico mientras la diplomacia rusa, que sabe de qué va la dinámica, ironiza con eso de a quién le hago caso.

Cuando Pedro Sánchez dijo aquello del insomnio que le entraría si se juntara con Podemos supongo que estaría pensando en lo que acabo de indicar y aun así decidió aplicarse un tratamiento contra el desvelo y acostarse con Pablo Iglesias que se considera comunista y además nada de esa patochada que se llamó eurocomunismo sino comunista de los de siempre, con algunas exageraciones, eso sí, como su concepto de la igualdad y el hecho de no saber distinguir entre caridad y firmeza con determinados asuntos sociales.

Entonces, ¿qué debe hacer Pablo Iglesias una vez que ha decidido sumarse al gobierno en lugar de apoyarlo desde la oposición, renunciar a lo que es y dice representar? Así ya procedió el PCE-IU en ayuntamientos y comunidades autónomas y se lo comió el PSOE. Pablo Iglesias tiene razón cuando dice que el gobierno no es el poder y ha introducido en la sociedad un debate interesantísimo que está desde hace tiempo ahí y que ahora circula por foros intelectuales diversos: el valor de la democracia liberal a estas alturas de la Historia porque él supongo que lo que desea es la democracia popular corregida y aumentada, aprendiendo de los errores cometidos igual que aprendió la propia democracia liberal de los suyos.

El comunismo no desea reducir la democracia a votar esto o lo otro cada cuatro años y el resto del tiempo a consumir y discutir en bares y cafés sino que persigue una democracia perpetua bajo la guía de un partido, el comunista, y da la casualidad que dentro de poco -históricamente hablando- los indicadores económicos predicen que será un país con un gobierno guía -China- la primera potencia mundial y da la casualidad que los mismos que critican las declaraciones de Iglesias por sistema están deseando entrar en el mercado chino y da la casualidad de que nosotros tenemos el estado de bienestar o lo que queda de él porque existió la Unión Soviética, nos vino mejor su existencia a los que estábamos fuera que a los que estaban dentro porque el miedo al rojo creó el estado de bienestar, ése que ahora están destruyendo porque ya no hay URSS.

Sin embargo, hay un problema de fondo, desde mi punto de vista: si aprendemos de la Historia, ni la democracia liberal ni la popular han cubierto las necesidades espirituales y materiales de los seres humanos. A la democracia popular se la acusa de sembrar pobreza y represión pero es que la liberal muchas veces en nombre de la libertad, de la igualdad y de Dios incluso, ha cometido y está cometiendo barbaridades desde el siglo XIX, al menos. A ver si no olvidamos que ni Marx ni Lenin ni Castro ni Mao hubieran tenido sentido si no llega a ser por la muerte y miseria que sembró la democracia liberal. Y si ahora existe Pablo Iglesias y está donde está -gobernando, pero no mandando- es porque la democracia liberal, a pesar de su poderío material, no sólo sigue en crisis sino que, al extremo que ha llegado -creando mucha riqueza y progreso pero también excesivas desigualdades y pocas ilusiones- no le sirve al ser humano para su desarrollo integral.

Es fácil matar al disidente y no tener la valentía de sentarse a hacer autocrítica, en el fondo, Iglesias les sirve a muchos para despistar a la gente de los verdaderos problemas, desde los más domésticos -Bárcenas y el PP- hasta los más globales: aumento de la pobreza, destrucción del planeta, disminución de la clase media, control de los mercados y de los medios de comunicación y vulneración sistemática de las normas del libre mercado en nombre de la democracia liberal convertida en ortodoxia, ¡qué paradojas!


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