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La vida del revés

Con Johnson parió la abuela

29 ago 2019 / 12:24 h - Actualizado: 28 ago 2019 / 21:28 h.
  • Boris Johnson. / EFE
    Boris Johnson. / EFE

De algo que nace de la duda, de la mentira de unos y la arrogancia de otros; de algo que depende de la decisión de muchos que no saben lo que tienen entre manos ni sus consecuencias; de algo así nada bueno se puede esperar. Votar para elegir es un derecho sagrado porque es una de las máximas expresiones de libertad aunque, a veces, las mentiras que envuelven las campañas convierten el gesto es un desastre.

El Brexit será un auténtico desastre para el Reino Unido. Para Europa también. Desde luego, por mucho acuerdo que se esté gestando con Estados Unidos, la economía del Reino Unido está en peligro. La de Europa, también. Pero, además, la propia democracia se tambalea.

Boris Johnson prorrogará el cierre de Westminster hasta el 14 de octubre intentando frenar y anular los intentos de la oposición que buscan evitar un Brexit duro y descontrolado. John Bercow, presidente de la Cámara de los Comunes; ese sujeto que grita de esa forma tan formidable para poner orden; ya ha calificado la jugada como ‘escándalo constitucional’. El líder laborista, Jeremy Corbyn, el mismo que estuvo pasteleando con las tesis favorables a la salida de Europa durante la campaña del referéndum en el que se decidió dar vía libre al Brexit, habla de ‘amenaza a la democracia’. Los nacionalistas escoceses del SNP han confirmado el recurso contra la medida en los tribunales. En fin, un festival de luz y de color.

Yo no sé qué es lo que sucede en el mundo, pero echar un vistazo a la lista de dirigentes de países del mundo pone los pelos de punta. La mediocridad, la extravagancia, la arrogancia, las ideas radicales y tóxicas, la falta de elegancia en las formas y la falta de criterio en el fondo, han convertido el mundo en un polvorín.

Eso sí, los que están al frente son los que han sido votados. Trump está sentadito en su despacho de la Casa Blanca porque millones de personas depositaron su confianza en él y, posiblemente, repitan. Este Johnson está donde está de forma democrática. Tan estúpida como democrática. Bolsonaro ganó sus elecciones. Y, generalmente, es así en los países más importantes del mundo.

La inseguridad, el miedo a lo que puede ocurrir en el futuro, la falta de criterio en buena parte del electorado que recibe el mensaje sencillo como un mantra intocable y la falta de esperanza, provocan estas cosas.

Ya veremos como acaba todo esto. Pero de algo malo no puede nacer algo bueno. Es imposible.


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