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Confluencia

Además de las opciones clásicas de izquierdas y derechas, el electorado podrá elegir entre cuatro candidaturas que competirán por un espacio muy similar: Participa Sevilla, IU, Equo más otra parte de Ganemos, y Ganemos Sevilla. ¿Alguien da más?

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25 abr 2015 / 00:45 h - Actualizado: 25 abr 2015 / 00:46 h.
"IU","Podemos","Equo","Elecciones Municipales 2015"

«La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo y no significa nada». Eduardo Galeano

No me lo puedo creer! –dijo Pedro sorprendido. –Créetelo, créetelo... –acertó a decir Luis, mirando fijamente la calle a través de la cristalera del bar. –¡Qué despropósito! –terminó exclamando Pedro mientras apuraba el último sorbo de su cerveza. –Así nos va –terció Fátima– la izquierda en sus habituales peleítas y la derecha sacando partido de ello.

Al igual que Pedro, Luis y Fátima muchos sevillanos y sevillanas progresistas y de izquierdas han debido sentirse igual de perdidos ante los últimos acontecimientos políticos acaecidos en nuestra ciudad. Y la verdad es que no es para menos.

Desde hace tiempo se venía gestando en Sevilla un gran acuerdo entre varias fuerzas de progreso para confluir conjuntamente en una sola candidatura a las elecciones locales y optar con ciertas posibilidades al gobierno de la ciudad; la iniciativa Ganemos Sevilla.

Meses de acercamientos, negociaciones, acuerdos precarios, desencuentros y finalmente una abrupta ruptura que deja un panorama político absolutamente fragmentado a la izquierda del PSOE.

Así, de cara a las próximas elecciones municipales, además de las opciones clásicas de izquierdas y derechas, el electorado podrá elegir entre cuatro candidaturas que competirán por un espacio muy similar, por no decir el mismo. La candidatura Participa Sevilla, partido instrumental promocionado por Podemos más un sector de Ganemos; Izquierda Unida, Equo más otra parte de Ganemos; y no se lo pierdan, a última hora también otra que concurrirá oficialmente con la marca Ganemos Sevilla, encabezada por quien fuera el oponente de Maíllo en las primarias de IU para las últimas elecciones autonómicas. ¿Alguien da más?

Una situación verdaderamente lamentable que aleja definitivamente cualquier posibilidad de influir seriamente desde ese espacio político en la gobernabilidad de la ciudad y que muy probablemente condenará a la marginalidad a la mayor parte de los protagonistas de tamaño dislate. Sorprende que quienes han hecho bandera de la lucha contra el bipartidismo hayan acabado propiciando un escenario en el que ahora, sin duda alguna, las dos únicas fuerzas con opciones reales de gobernar en Sevilla sean el PP o el PSOE.

Es más, objetivamente supone un balón de oxígeno sin precedentes cuyo principal beneficiado –ojalá que no– puede ser el PP y tengamos nuevamente a la derecha gobernando la ciudad.

El desmedido cálculo electoral de unos, la falta de visión de otros y el sectarismo de todos han conducido al destrozo que ha quedado a nuestro alrededor. ¡Ah!, y un desprecio absoluto a lo que significa la política con mayúsculas, porque como decía el llorado Eduardo Galeano su manoseo lleva a que no signifique nada.

Como dijimos en un artículo anterior, para Podemos estas elecciones eran más un molesto problema en su estrategia de asaltar el cielo que una oportunidad para cambiar las cosas desde abajo, en un proceso de acumulación de fuerzas. Como consecuencia de ello se han limitado a patrocinar una candidatura copada en la totalidad de puestos de salida por su militancia –curiosamente en su mayoría procedentes del sector que perdió el proceso de primarias interno de su dirección en Sevilla, como si de un premio de consolación se tratara–, en el que la participación ha brillado por su ausencia –solo 760 personas– y en la que su aspirante a la alcaldía ha obtenido el 40% de los votos, es decir 309 votos.

Igualmente, su decisión de concurrir a estas elecciones con marcas electorales distintas en cada municipio, pone de manifiesto su despreocupación absoluta en la conformación de la próxima Diputación Provincial, dejando incomprensiblemente por el camino una representación –aquí también- que favorecerá aún más al bipartidismo que dicen querer combatir.

Pareciera en definitiva como si todo este nuevo movimiento hubiera envejecido prematuramente, mimetizando comportamientos tan arraigados y denostados por lo que ellos mismos denominan partidos de la casta, hecho que puede significar una autentica desilusión para quienes en algún momento confiaron en las posibilidades de recuperar otra forma de ejercer la política, y especialmente por la perdida irreparable del potencial político para el cambio que podría haber representado. Aunque lo vemos poco probable, mucho nos gustaría que asumieran un papel más modesto y facilitaran en el futuro el indispensable encuentro con otras fuerzas de la izquierda interesadas en los cambios profundos que necesita nuestro país.

Por otro lado, Izquierda Unida, noqueada ante la irrupción de Podemos y sorprendentemente sacando a flote viejos debates de épocas ya pretéritas, ha acabado enredada en un laberinto de contradicciones y en un estado que puede lamentablemente dejarla sin representación municipal en Sevilla –algo que sería extraordinariamente negativo– y lo que es más grave, si no rectifica de inmediato, en las próximas elecciones generales fuera del escenario político español. Harían bien –nos alegraríamos de ello– en atender las apasionadas y no menos acertadas palabras de su todavía coordinador general, Cayo Lara.

En todo caso, la deseada confluencia ha terminado en fracaso y los actores del disparate están identificados. Buena parte del daño ya está hecho, ahora le toca a la ciudadanía asumir con la máxima responsabilidad su voto, y en lo que a nosotros y nosotras respecta, desde el convencimiento que tenemos de que gobernará la candidatura más votada, priorizaremos por encima de cualquier otra consideración el evitar que la derecha responsable de los recortes sociales y de los derechos civiles, representada en Sevilla por Zoido, continúe gobernando nuestra ciudad.


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