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Construir con equilibrio

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13 jun 2021 / 11:50 h - Actualizado: 13 jun 2021 / 11:51 h.
"Tribuna"
  • Construir con equilibrio

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Las sociedades se construyen no se destruyen. Construir socialmente implica esfuerzo y voluntad de llegar a un punto en común.

Los países que viven animados por los principios democráticos tienen como base un marco legal que posibilita a sus habitantes vivir en libertad y actuar consecuentemente para que este espíritu no se pierda ni se vea sorprendido por quienes quieran limitar la capacidad que tenemos las personas para ser auténticamente seres libres.

Las sociedades se miden por la capacidad que tienen para asegurar a sus habitantes unos niveles altos de convivencia y de concordia. El objetivo de toda sociedad es salvaguardar a quienes la habitan de la violencia y el rencor.

Las personas nos podemos dejar llevar por relatos que se construyen “ad hoc” para alejarnos de la construcción de una sociedad que tenga como bandera el encuentro. Los relatos mal intencionados hacen un gran daño a la convivencia y fomentan la división de las personas.

Desgraciadamente este tipo de relatos son muy comunes en quienes pretenden acelerar un cambio radical en los modelos de convivencia existentes; pero también en personas que, bajo ningún concepto, desean que la sociedad evolucione.

Esta dinámica no se da únicamente en las relaciones políticas, ocurre, mucho más de lo previsible, en entidades empresariales y sociales. El equilibrio es, cuanto menos, una asignatura pendiente en el desarrollo de nuevos proyectos.

Proponer cambios que aseguren una construcción positiva es, a veces, una tarea difícil de alcanzar. Estos cambios están sometidos a la presión de quienes no aceptan, bajo ningún concepto, que las cosas cambien.

Escribir el relato del cambio para construir proyectos nuevos es un camino arriesgado dado que el proyecto puede terminar en un punto que se puede denominar “dique seco”.

Construir no es un camino fácil, más bien complicado.

Los proyectos empresariales y sociales han de saber adaptarse a los tiempos, y para ello hay que buscar la oportunidad de hacer el cambio. Éste debe de conllevar la fundamentación del porqué, dado que el proyecto renovado tendrá que enfrentarse a quienes no deseen que éste puede cumplirse y desarrollarse.

Construir no es dejarse llevar por la inercia de quienes solamente dejan pasar el tiempo; pero no terminan aportando ningún valor al proyecto. Desagraciadamente existen infinidad de proyectos sociales y empresariales que viven amparados en la inercia del tiempo.

Construir tampoco es romper con todo lo existente y pensar que la innovación es solamente la de nueva firma.

Construir es buscar el equilibrio y hacer de éste el espacio privilegiado para el entendimiento de las personas. El equilibrio conlleva la búsqueda de la razón. Razonar para desarrollar proyectos sociales y empresariales nuevos será la base del éxito de los mismos. Los proyectos precisan de paciencia y de entrega, al mismo tiempo que de convencimiento y de esperanza.

Los proyectos hay que construirlos, por tanto, con tesón. Los proyectos sociales y empresariales han de buscar siempre la interrelación entre el ente que los pone en marcha y la sociedad.

Los proyectos han de responder a demandas concretas de las personas; pero siempre desde la libertad de elección.

Construir un proyecto es articular la confianza con la esperanza y, sobre todo, los fines de las instituciones con los tiempos actuales y presentes. El equilibrio es el saber acompasar los objetivos con las necesidades existentes.

Una empresa o un ente social tendrán equilibrio y, por ende, asegurarán su existencia y permanencia si saben hallar el punto en el que apoyarse para innovar y cambiar. La búsqueda de este punto es una tarea complicada, y lo es fundamentalmente por las inercias negativas de quienes quieren los cambios rápidos o lo que desean dejar las cosas como están, a éstos le les gusta que el tiempo se pare.

El equilibrio no deja espacio para la violencia y el rencor. El equilibrio mira al futuro aportando nuevas iniciativas y posibilitando la existencia de equipos de personas que están convencidas de que la innovación será posible si logramos trabajar desde la libertad y desde la creatividad. Esto es construir, esto implica escribir un relato de éxito por cuanto el fin último es que la sociedad pueda beneficiarse de manera positiva de las posibilidades que generan los proyectos nuevos.

Los que se empeñan porque lo proyectos vivan eternamente en la inercia del tiempo harán fracasar a las empresas y a los entes sociales. Los que quieren los cambios rápidos sin razonarlos los llevarán al precipicio.

La búsqueda del equilibrio hará posible un marco adecuado para que cada proyecto que se decida innovar pueda alcanzar la meta deseada.

No están los tiempos para la violencia y el rencor, hay muchas maneras de que ambas puedan manifestarse, y lo hacen normalmente apoyándose en los propios resortes que les da un Estado de Derecho, argumentando falsedades que lo único que pretenden es acabar con la innovación y el cambio. Cuando esto ocurre la libertad está muerta porque queda sometida, por un lado a los intereses particulares y propios de aquellas personas que no dejarán nunca que la sociedad cambie y por otro a las intenciones de originar un cambio olvidándose de la historia; estos últimos quieren hacer su propia historia.

La búsqueda del equilibrio para construir es el camino que se debería de seguir porque es el que aporta razón y libertad. Es alcanzar el punto en común.


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