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Viéndolas venir

Corrupción

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
20 nov 2019 / 08:56 h - Actualizado: 20 nov 2019 / 08:59 h.
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  • Foto: EFE
    Foto: EFE

La gran sentencia de esta década en Andalucía se ha hecho pública cuando solo le faltaba la cuarentena para terminar. A falta de cuarenta días para alcanzar el 2020, que era un horizonte soñado para tantos proyectos y que ahora parece un año corriente y moliente antes de que empiece, se conoce el fallo de los famosos ERE que propició el partido que se llevó casi cuarenta años en el gobierno andaluz. Se conoce la víspera del aniversario ya tan cansino de la muerte de quien mantuvo nuestro país bajo una dictadura durante otros cuarenta años, como un éxodo de nuestro pueblo por el desierto del mundo que nos ignoraba. Y ya ven que la cosa va de cuarenta en cuarenta, porque otros cuarenta años se han necesitado para sacar al gran dictador casi incorrupto de la tumba desde la que se le profesaba vergonzoso culto.

Ahora, solo ahora, dice el cuarentón Pablo Iglesias que, después de esta sentencia que manda a la cárcel de mentirijilla a los líderes socialistas de aquella época, ya se va a acabar la corrupción en nuestro país, porque, ahora que él ve casi cumplido su sueño de mandar, se autoengaña con el señuelo de que todo será distinto. Y no es verdad, por desgracia. El mundo es muy viejo para innovar, y la política más aún. Como dejó dicho Sánchez Ferlosio, vendrán más años malos y nos harán más ciegos. A la vista está.

Llama la atención de esta desequilibrada sentencia -que no es firme aún- que los compañeros de quienes dicen ahora que los ERE no son cosa del PSOE, sino de los exrepresentantes de la Junta -qué paradojas tan finas-, se hayan llevado tantos años armando el tinglado, erre que erre, y al final sea José Antonio Griñán, presidente de la Junta en la cresta de la crisis, quien pague los platos rotos del ere que te ere. Los demás, inhabilitados. Como si estuvieran pensando a estas alturas en volver a empezar. Qué risa. El único irrecuperable, el dinero público, unos 700 millones de euros. Que se hayan contabilizado. Y todavía quedan 180 piezas de los ERE por juzgar. Y viene Pablo Iglesias -no el difunto socialista, que ay, si levantara la cabeza, sino el de ahora- hablando de futuro, como si él no supiera desde hace tanto que el futuro no es lo que era pero que la corrupción sigue incorrupta.


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