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¿Cuál es tu click?

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19 jun 2022 / 03:00 h - Actualizado: 19 jun 2022 / 03:00 h.
"Tecnología","APP"
  • ¿Cuál es tu click?

¡Novedad! probablemente al leer esto hayas abierto más los ojos... Lo nuevo suele provocar reacciones de curiosidad, asombro y, en no pocas ocasiones, hasta rechazo ¿por qué? Imagino que porque supone un cambio en el modo de hacer las cosas, una ruptura con la costumbre y, lo admitamos o no, los humanos estamos apegados a nuestros hábitos. Ya adopte la forma de una persona, una circunstancia, un método o una tecnología, ese «lo nuevo», no deja indiferente a nadie provocando que, o bien nos acerquemos a esa novedad o, por el contrario, decidamos alejarnos, en cualquier caso, esto supondrá «cierto» viraje en nuestra cotidianidad.

Ese viraje cotidiano...

Ese «lo nuevo» del que quiero hablaros en este caso toma forma de puerta. Veréis, desde hace ya unas semanas tenemos una nueva puerta de cierre electrónico (con acceso a través del móvil) en la parte trasera de la urbanización para evitar que entren los «amigos de lo ajeno». Esto supuso un cambio importante fundamentalmente para todos aquellos poco duchos con la tecnología amén de para las personas mayores; ahora bien, una vez salvado el escollo de instalar la app correspondiente y seguir las instrucciones del modo preciso, a algunos nos sucedió al principio que pensábamos que la puerta «no iba».

- Pero... ¡si le doy y no va! - le decía sorprendida a Alonso, mi chico-.

Observando con mayor detenimiento nos dimos cuenta de que no se trataba de darle a la app y empujar la puerta sino que había que esperar unos segundos hasta escuchar un pequeño pero necesario «click» y en ese momento, la puerta ya estaba lista para ser abierta sin problemas... ¿Qué pasaba si la empujabas, con prisas, antes del click? que la puerta se bloqueba y no abría, provocando el consecuente enfado de los vecinos y todo un rosario de: «desde luego...», «¡hay que ver!», «esto no va...», pero, en puridad, la culpa no era de la pobre puerta cuyo sistema funcionaba perfectamente, la culpa era nuestra por no observar su correcto funcionamiento...

Llevo pensando en la polémica suscitada por la puerta desde hace varios días... En cierta forma, creo que todos nos parecemos un poco a ella, esto es, tenemos nuestra forma de hacer las cosas, nuestra lógica (aderezada con sentimientos, carácter, personalidad... ¡cosas que la pobre puerta jamás conocerá!) pero en el momento que alguien intenta acceder a nosotros de la forma inapropiada ¿qué sucede? Nos bloqueamos, al igual que la puerta... Lo más sorprendente es que, en la mayoría de las ocasiones, ese «acceso inapropiado» a nuestro interior lo provocamos nosotros mismos... Hay horas, momentos, días en los que parece que no nos conocemos, queremos acceder precipitadamente a nuestra mente para poner en pie esa brillante estrategia que tan bien nos salía o a nuestro corazón para recordar aquello que tanto necesita nuestra alma pero.. no hay manera...

Y, ¿eso por qué?

Pues, tal y como pasaba con la puerta, nos hemos olvidado de prestar atención al «click» y, al no hacerlo, lo que provocamos con cada empujón estéril es un bloqueo aún mayor...

Y ahora la pregunta del millón: «Pero... ¿y qué es ese click?» buena pregunta... Para la puerta es el resultado de la correcta interacción de su mecanismo interior con la app pero, ¿y para nosotros? ¿en qué consiste ese «click» que nos permite acceder a nuestro propio mundo interior, dejando atrás los bloqueos, así como facilitándonos el acceso a entrar en el de los demás? Si tuviera esa respuesta, ¡este artículo valdría millones! (sería algo así como la fórmula de la «Coca-cola humana»), lo único sobre lo que te puedo advertir es sobre su existencia... Ese necesario «click» es diferente para cada uno de nosotros, ¡acuérdate de él cuando vayas como una moto e intentes abrir la puerta a base de empujones!


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