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Viéndolas venir

Cuestión de vida o muerte

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Álvaro Romero @aromerobernal1
23 sep 2020 / 16:15 h - Actualizado: 23 sep 2020 / 17:20 h.
"Viéndolas venir"
  • Un centro de atención primaria. / EFE
    Un centro de atención primaria. / EFE

Mucha gente, al ver el esperpento diario, comenta que se están perdiendo los valores. No. Esos valores estaban perdidos hace demasiado tiempo. El problema es que antes no lo notábamos: todo se disfrazaba de falta de educación, de cortesía, de criterio, de gusto. Ahora no hay disfraz. Cualquier gilipollez de las que estamos soportando es ahora cuestión de vida o muerte.

Pero demasiada gente no se entera ni se quiere enterar. Unos por pura ignorancia y porque no dan para más. Otros por pura cabezonería, una especie de íntima e inútil rebeldía contra las aplastantes evidencias. Otros porque son directamente unos sinvergüenzas sin paliativos. De todo hay. Pero el caso es que otra mucha gente tenemos cada día más la incómoda sensación de vivir en una realidad paralela, de ser nosotros unos inadaptados, de ser nosotros más bien los raros, los que no nos enteramos de ese comodín que aquí sirve para todo: no pasa nada. Nunca pasa nada hasta que pasa. Y el problema es que está pasando.

Solemos criticar la falta de responsabilidad, de cordura, de tacto, la desfachatez de tanta gente que sigue actuando como si nada pasara, como si los contagios por coronavirus fueran todavía cosa de viejos o cosa de Madrid, como se decía en primavera. Y solemos criticarlo porque pensamos, sin pensar demasiado, que hablamos de gente que no conocemos, de gente lejana, inconsciente, extraña, de esa que constituye el remate remoto de que de todo hay en la viña del señor. Pero no. Es gente que ha estado siempre ahí. Gente con la que teníamos una consideración especial, que se ha acostumbrado a que siempre la disculpemos, que tenían una supuesta gracia sin gracia, gente de la que simplemente decíamos que era así. Es que ella (o él) es así, decíamos para disimular, mitigar la verdad del barquero que no queríamos expresar solo por demostrar más vergüenza que él (o ella). El otro día se coló una señora en el ambulatorio con la acalorada excusa de que tenía que entrar antes. La gente la dejó pasar por lo que comentamos. Ya en el mostrador, le dijo a la administrativa que se había colado porque era positivo en coronavirus y que, como no le cogían el teléfono, había tenido que ir personalmente para recoger el parte de baja de no sé qué. Pues eso. Ni esta señora ni nadie ha perdido los valores que nunca tuvo. Es solo que ahora es cuestión de vida o muerte. Pero no nos hemos enterado todavía. Ojalá cuando lo hagamos no sea demasiado tarde.


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