La Tostá

¡Cuidado con Sánchez, que vacía la caja!

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
23 jun 2022 / 09:12 h - Actualizado: 23 jun 2022 / 09:13 h.
"La Tostá"
  • Eduardo Parra / Europa Press
    Eduardo Parra / Europa Press

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Solo los más fanáticos de Pedro Sánchez y el socialismo del puño y la rosa, que no es un socialismo real, pueden pensar que todo va bien en España. No estaremos tan bien cuando el presidente del Gobierno, que sigue improvisando y parcheando, empezó ayer a vaciar la caja para intentar agotar la legislatura. Si le vieron la cara en Zamora, está fundido, grogui, como alguien a quien le han dado un palo en la cabeza. No es para menos, porque un narcisista que cree que es el mejor presidente de la historia de España, que se mira cada mañana al espejo y se dice así mismo “qué bonito soy y qué culito tengo”, y ve cómo recibieron a Juanma Moreno y señora en el concierto solidario de José Manuel Soto en la Real Maestranza de Sevilla, tiene que ser de acero para no hundirse. Ahora mismo lo barrería en unas elecciones generales, como le ocurriría con Isabel Díaz Ayuso o Feijóo. Está sentenciado, lo sabe y un envanecido acorralado es capaz de hacer lo que sea necesario para seguir en el poder. Así que si quieren pillar algo, pónganse a la cola porque el dueño de la caja pública se ha vuelto más generoso de lo habitual y piensa vaciarla. Ya saben, aquello de “el que venga atrás, que arree”, temiéndose lo peor. Cuando se toman medidas de urgencia, como está tomando el Gobierno estos días, es porque hay problemas serios. Hace unos días, la ministra de Transición Energética y vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera, decía en el Senado que no iban a usar la “cosmética medida” de bajar el IVA del 10 al 5%, y ayer lo anunció el presidente como una de las medidas urgentes, como adelanto a las que tomará el Consejo de Ministros, extraordinario, del sábado. Es el sello de Sánchez: la improvisación, el gesto, la pose y la contradicción. El presidente de un país con la inflación por las nubes, tres millones de parados y, como le dijo el diputado Rufián ayer en el Congreso, con la sandía por las nubes, tiene que ir pensando seriamente en marcharse. Porque además no puede ni salir a la calle, como quedó claro ayer en Sierra Culebra (Zamora), donde un señor de pueblo lo recibió de esta manera: “¿Tú, tú? ¡Tú qué vas a arreglar!”. Ya estarán investigando en su vida a ver si el valiente zamorano es franquista. Sin ser sanchista, sentí lástima ayer del presidente del Gobierno. Daban ganas de abrazarlo.


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