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Los medios y los días

¿Destrozar la democracia en su nombre?

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23 jul 2022 / 04:00 h - Actualizado: 23 jul 2022 / 04:00 h.
"Los medios y los días","Guerra en Ucrania"
  • El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
    El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

A ver si me entero. Lo que estamos haciendo es una inmensa tarea de solidaridad. Todos los habitantes de Estados Unidos más nosotros, sus seguros servidores de sus países satélites de la UE y de la OTAN, nos estamos sacrificando para que Ucrania no caiga en manos del maligno, un maligno elegido por unos votos malignos también. Es más. Todos los países en desarrollo que pasan hambre a causa de este noble acto de solidaridad también entregan sus ganas de comer y de desarrollarse para que Ucrania no se desplome. Creo que nunca, en la historia de la Humanidad, se dio un caso de solidaridad tan magno.

Pero, ¿es real todo esto? La batalla mediática la ganó pronto el bando de “los países demócratas”. Claro, no hay ni un medio influyente que sea independiente de su contexto sociopolítico y económico... Empezó la invasión y Occidente parecía Lourdes o Fátima, todos rezando por Ucrania, todos recogiendo bienes para Ucrania y todos mandando balas y cañones a Ucrania. Bajó la fiebre, Zelenski ha pasado de su gira online por los parlamentos democráticos a ser la quinta noticia de un informativo, por lo menos. Y el hombre que, como tantos otros y tantas otras, vive del victimismo, está quejándose de que no le echan cuenta, de que no le dan más misiles, más tanques, más misas.

Para colmo, el maligno no cae, al revés, se lo está montando por su cuenta, ancha es Castilla, el mundo está lleno de malignos que odian nuestras maravillosas democracias y quieren ir a su bola, no a la que le marquen a base de música country.

¿Cuántos habitantes tiene Ucrania? Aproximadamente como España, unos 42 millones. ¿Cuántos sumamos entre todos los países de la “alianza democrática”? ¿Y cuántos más añaden los otros países que no son democráticos porque antes de pensar si quieren serlo necesitan comer? Ahí, ahí está la prueba de este sacrificio que estamos haciendo todos por que no se detenga la libertad en Ucrania. Como se sabe, si cae Ucrania, cae Europa toda y EEUU prefiere combatir a los rusos en Ucrania antes que en los propios Estados Unidos. En nombre de este discurso estamos tragando y nos estamos jodiendo. Nadie replica, ¿nadie?

Los habitantes de las democracias se dejan comer el tarro con facilidad y sin embargo no por eso dejan de ser seres humanos que miran primero por ellos mismos y luego por los demás. Añádase a lo anterior que poseen una tradición de lucha por sus derechos y ya empiezan a preguntarse insistentemente a quién beneficia una guerra que, en efecto, podría haberse evitado mediante la diplomacia, a costa de no darle alas al negocio de armas, petróleo, gas, etc.

Ahora llega Paco con la rebaja. La inflación, la falta de elementos clave para la cómoda vida democrática, la caída del caballo de los habitantes del despistado Occidente. ¿Qué ha pasado aquí? Los demócratas hemos llenado este mundo de daños colaterales y los hemos bendecido como necesarios para el progreso. ¿No podría ser ya Ucrania un mal necesario? ¿Están sus 42 millones de habitantes a favor de Zelenski? ¿No estaban a favor de los rusos la mayor parte de los habitantes del 20 por ciento del territorio que ya ha tomado Rusia? ¿Nos han consultado a los pueblos democráticos si deseamos que haya empezado o que vaya a continuar esta guerra? ¿Somos daños colaterales también los habitantes de las democracias, en especial los más vulnerables? En otras palabras, quien esté dispuesto a vivir peor con la inflación y sus desórdenes generales, quien desee un mundo aún más convulso por rebeliones de los hambrientos y por la aparición de un bloque potente y armado contra la democracia, que levante la mano. La guerra es la guerra y si queremos seguir con ella esto es lo que hay, que nadie se queje porque entonces los enemigos de la democracia pueden hacer su agosto y la democracia se habría suicidado en nombre de la democracia. Así que nadie se queje por el otoño o el invierno que puedan llegar. O somos solidarios demócratas o no lo somos.


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