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Díaz, Espadas, Montero, Sicilia y el futuro del PSOE-A

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08 mar 2021 / 05:00 h - Actualizado: 07 mar 2021 / 21:55 h.
"PSOE","Política","Susana Díaz","Juan Espadas","María Jesús Montero"
  • Susana Díaz y Juan Espadas. / EFE - Archivo
    Susana Díaz y Juan Espadas. / EFE - Archivo

Que el PSOE-A tiene enormes problemas internos es una evidencia. Los bloques enfrentados sin remedio no parece que vaya a facilitar las cosas hasta que se celebre el próximo congreso a final de año ni después de conocer quién será el secretario o secretaria general de la federación andaluza. Por otra parte, la corrupción brutal que se produjo en el pasado tiene un peso abrumador y los pocos amigos que ha hecho la que fue presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, tampoco invitan a pensar que el PSOE tiene un camino fácil por recorrer a corto y medio plazo. No hay que olvidar, además, que Juanma Moreno Bonilla se va consolidando como líder del PP (también parece que Pablo Casado intenta hacer algún movimiento que ha enfrentado a ambos) y como presidente de Andalucía.

Se habla de tres personas como posibles candidatas a sustituir a Susana Díaz en las primarias que se celebrarán antes de finalizar el año 2021: Juan Espadas (alcalde se Sevilla); María Jesús Montero (Ministra de Hacienda y Portavoz del Gobierno); y Felipe Sicilia (diputado por Jaén). Pero es el alcalde de Sevilla el que parece estar mejor colocado en este momento. Es un político bastante separado de Pedro Sánchez (al menos es capaz de hacer política sin depender de un vínculo claro con el secretario general del partido) y conocedor de la maquinaria de un PSOE-A convertido en una trituradora de políticos, cargos y votantes. Montero tiene un problema muy concreto: su pasado está vinculado a la propia Susana Díaz y a la peor época del PSOE-A y, por si fuera poco, a Pedro Sánchez que no quiere verse salpicado por un fracaso de alguien tan cercano. Y Sicilia, que parecía tener opciones por ser una especie de renovador necesario, se va quedando fuera por su falta de apoyos ciertos. Y, claro, hay una cuarta persona que se llama Susana Díaz. Si alguien piensa que rehusará a presentarse a las primarias está muy equivocado. Sería necesaria una hecatombe para que eso ocurriese.

El objetivo del socialismo andaluz es conseguir una unidad que fortalezca las bases, conseguir que los votantes perdidos regresen a las urnas con la papeleta del PSOE-A en las manos, y ser capaces de pactar con fuerzas de izquierdas que, ahora, parecen estar muy lejos de la postura actual. Por todo esto, la situación de Susana Díaz es desesperada ya que pierde apoyos a diario dentro de sus propias filas puesto que no representa la unidad, ni la mano izquierda necesaria para pactar, ni un reclamo para los votantes que abandonaron el PSOE-A de... ella misma. No parece posible que la situación cambie demasiado de aquí a la celebración del Congreso.

El objetivo de Pedro Sánchez (debería ser coincidente con el del partido aunque casi nunca es así) parece ser no verse salpicado por el fracaso de un candidato elegido por él. De momento, Sánchez está teniendo sumo cuidado con señalar a su preferido. Este hombre todo lo que hace lo filtra por el lado del tacticismo.

Hay que esperar un poco. Pero todo parece indicar que no va a ser fácil que el congreso sea tranquilo o que las primarias sean un paseo para cualquiera de los candidatos.


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