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Donald Trump, una mala hierba

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07 nov 2020 / 13:09 h - Actualizado: 07 nov 2020 / 13:11 h.
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  • Donald Trump, una mala hierba

Mientras están contabilizando los últimos votos emitidos por correo en las elecciones norteamericanas que, con seguridad, afianzarán la ventaja de Joe Biden con respecto al todavía presidente Donald Trump, hay un sentimiento ambiguo que divide a los republicanos. Algunos se muestran abatidos en esta situación y otros muy nerviosos resistiendo a rendirse ante la evidencia de la victoria del adversario, un triunfo imprevisible e indudablemente muy amargo.

Donald Trump ha demostrado a lo largo de los cuatro años de su mandato no ser una buena persona. Narcisista, pensó incluso que podía pasar por encima de las instituciones americanas proclamándose vencedor de los comicios, menospreciando así las normas y los principios fundamentales que rigen la democracia estadounidense, lo que obedece a una estrategia dibujada desde hace unos meses, pero que le está saliendo rana. Desde su acceso a la presidencia de los Estados Unidos, no ha hecho más que dividir a la sociedad de su país ahondando las diferencias de clase y de raza. Las minorías están sistemáticamente pisoteadas y la población negra sufre los prejuicios de los supremacistas blancos que no esconden sus pulsiones agresivas; los Proud Boys y el Ku Klux Klan representan los ejemplos más gráficos. Han aumentado de forma exponencial las brutalidades policíacas ante la supina indiferencia de la administración de Trump.

Los modales del dirigente dejan mucho que desear. No ha demostrado tener ningún pudor en subestimar a algunos homólogos, como la canciller alemana Angela Merkel, e insultar a algunos estados, entre los cuales se encuentra Haití, calificándolos de “países de mierda”. Descendiente de inmigrantes, su falta de sensibilidad y empatía a la hora de afrontar el fenómeno migratorio son notorias, tomando sin piedad las decisiones más crueles en cuanto a la separación de los miembros de una misma familia. Y lo que es grave es que parece querer disfrutar de estas coyunturas que provocan angustia, dolor y requieren un enorme sacrificio y resignación por parte de las personas afectadas.

Sería muy fácil desahogarme poniendo el acento sobre los rasgos psicológicos que caracterizan el personaje en cuestión, pero no es mi propósito. Los hechos evocados dan, creo yo, una dimensión de la catadura moral de Trump. Espero y deseo fervientemente que el escrutinio total dé como ganador al candidato Joe Biden para el bien de la sociedad norteamericana y del mundo en general.


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