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Economía y avance social

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15 sep 2019 / 08:05 h - Actualizado: 15 sep 2019 / 07:43 h.
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  • Economía y avance social

No es posible avanzar si no existe el cambio. Para logar un avance económico tienen que concurrir, al menos, dos personas que deseen que los intercambios generados por la economía tengan como parámetro de referencia el convencimiento de que la economía debe de orientarse hacia la dignidad de las personas.

Si dos personas quieren cambiar pueden generar una gran innovación social y si, además, fijan en sus relaciones comerciales que el centro de las mismas esté motivado por hombres y mujeres que tienen como objetivo que la economía sirva para hacer que el bien común sea la herramienta que dinamice las relaciones entre las personas.

Si lo anterior fuera el objetivo principal del Tejido Empresarial, muy pronto la sociedad comenzaría a percibir lo positivo que para la misma es contar con empresarios que centran su actividad buscando el bien de las personas. Esta manera de entender las relaciones económicas supondría una gran transformación, a nivel mundial, de la economía.

La economía no vive aislada, su existencia está interrelacionada y, por tanto, es algo que termina afectando de manera individual a cada individuo.

Si se quiere avanzar con bondad y con eficacia en la economía hay que generar una relaciones comerciales basadas en la dignificación de las personas.

Europa tiene que mirar con bondad a las economías emergentes y velar porque pueda existir un desarrollo humano en las mismas coherente y equilibrado. Las empresas europeas pueden hacer mucho bien. La Responsabilidad Social Corporativa tiene que enfocarse en esta dirección. Si esto se hace ayudaremos a mejorar las condiciones de muchos millones de personas, lo cual redundara en unos flujos migratorios más racionales.

Cuando te acercas a países que desean crecer y madurar económicamente; países, por lo general, altamente vulnerables se puede descubrir que existe una firme voluntad, por parte de sus habitantes, de progresar; pero se encuentran limitados por intereses diversos que no ayudan a que puedan establecer un proyecto sostenible como país.

África precisa ser ayudada para que los países que la configuran puedan salir de la pobreza. El Tejido Empresarial tiene una gran oportunidad de apoyar proyectos que hagan posible que la dignidad humana sea el centro de la economía.

Escribo desde Tanzania esta reflexión, y considero que si varias empresas de España se unieran para apoyar, con humildad y respeto, tres o cuatro proyectos empresariales de diversa índole, se aportaría una verdadera innovación. Podrían convertirse en experiencias piloto que serían modelos de referencia económica y social a replicar. Esto es posible si aplicamos bondad económica. La cooperación debería ir en esta dirección, no es un monopolio exclusivo de los Gobiernos. La innovación siempre comienza con pequeños proyectos que pueden terminar revolucionando, de manera positiva, al mundo.

Conforme te adentras en la vida de las personas en situación de vulnerabilidad económica y, por tanto, en riesgo de ser apartados de los diversos mercados, se descubre que la solución a esta problemática no es tan difícil de buscar; tan solo se necesita voluntad de avanzar socialmente desde la economía, y quien tiene mayor responsabilidad para este logro es el Tejido Empresarial.

En Aursha y en Bukoba -Tanzania- se podrían implementar estos tres o cuatro proyectos empresariales; pero para esto es necesaria la generosidad del Tejido Empresarial español, uniéndose a alguna Fundación y a emprendedores locales. Considero que la Iglesia Católica puede ser un buen canal o interlocutor entre estos agentes. Tiene la experiencia social, además de la dimensión espiritual.

Vivimos tiempos en donde la dimensión espiritual hay que apartarla de todo aquello que tenga que ver con la política y con la economía, hay políticos empeñados en que esto sea de esta manera, desde mi punto de vista es un grave error. La economía precisa no borrar de sus principios esta perspectiva; es más, puede ser un fundamento esencial para poder cambiar el rumbo meramente economicista. Puede ser un complemento que ayude a desarrollar proyectos rentables desde el punto de vista económico, al mismo tiempo que socialmente responsables, en donde la dignidad humana sea el motor esencial de la planificación económica.

Traigo un texto del Concilio Vaticano II con el fin de que pueda ser orientativo para aquellos empresarios y políticos que deseen plantearse nuevas formas de cooperación.

"Tiene razón el hombre cuando afirma que por virtud de su inteligencia es superior al universo material. Con el ejercicio infatigable de su ingenio a lo largo de los siglos, la humanidad ha realizado grandes avances en las ciencias positivas, en el campo de la técnica y en la esfera de las artes liberales.

Pero en nuestra época ha obtenido éxitos extraordinarios en la investigación y en el dominio del mundo material. Siempre, sin embargo, ha buscado y ha encontrado una verdad más profunda. La inteligencia no se ciñe solamente a los fenómenos. Tiene capacidad para alcanzar la realidad inteligible con verdadera certeza. Finalmente, la naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría, la cual atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y al amor de la verdad y del bien. Imbuido por ella, el hombre se alza por medio de lo visible hacia lo invisible.

Nuestra época, más que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabiduría para humanizar todos los nuevos descubrimientos de la humanidad. El destino futuro del mundo corre peligro si no forman hombres más instruidos en esta sabiduría. Debe advertirse a este respecto que muchas naciones económicamente pobres, pero ricas en esta sabiduría, pueden ofrecer a las demás una extraordinaria aportación" número 15. Gaudium et Spes.

De ahí la necesidad de realizar proyectos innovadores que sirvan como referencia económica. Precisamos de sabiduría, pero con mayúsculas, para poder construir una economía que no excluya sino que incluya a las personas.

El Bien Común busca alcanzar la dignidad de las personas. Mi propuesta tiene como marco de referencia este logro. El Tejido Empresarial, Las Fundaciones, Las Administraciones Públicas y La Comunidad Internacional en general, no pueden ignorar este reto. Ignorarlo es lo que está llevando a muchos seres humanos a abandonar sus países de origen y a arriesgarse por alcanzar un mundo diferente al suyo. Sin embargo, esto puede cambiar si somos capaces de construir alternativas económicas, que superen los parámetros basados en principios ideológicos vinculados a un liberalismo atroz o a un comunismo que no busca sino destruir la libertad de las personas, al mismo tiempo que enriquecer a sus líderes. Ejemplos políticos tenemos en la actualidad, pudiendo ver por nosotros mismos las consecuencias de la marginación y la pobreza que estas visiones desarrollan.

El Tejido Empresarial debe de ganar dinero, porque esto significa que se generan recursos, y a través de los impuestos se puede asegurar el bienestar de las personas. El Tejido Empresarial se merece un respeto porque arriesga y porque invierte, haciendo posible que exista creatividad y compromiso. El Tejido Empresarial asume una gran responsabilidad social por cuanto busca generar riqueza económica. Hasta aquí todo está muy bien y, además, es preciso y necesario; pero habría que añadir a la riqueza económica la dimensión de la riqueza social. Aceptando esta dimensión, el Tejido Empresarial se convierte en una verdadera herramienta de avance social.

La pregunta ¿cómo se puede generar riqueza social? La respuesta: Ayudando a desarrollar proyectos económicos y empresariales en países vulnerables y necesitados de apoyos que fomenten la innovación en sus parámetros económicos y sociales.

En estos días me hallo en Tanzania intentando percibir qué proyectos podrían ser susceptibles de apoyar para que, aceptando las reglas de juego económicas, puedan generar la dignidad necesaria para transformar la economía y la sociedad. Tanzania es un gran país, hace unos meses escribí sobre el que fuera primer Presidente de este joven país, Julius Nyerere, su impronta y visión ayudaron a generar una sociedad que aspira a ser un referente en África. Esto hace posible poder construir una serie de proyectos que puedan ser referencia de la aplicación del Bien Común, y que la Doctrina Social de la Iglesia nos invita a realizar. Desde esta perspectiva concluyo con otro texto del Documento antes citado, en concreto, el número 26: "Todo grupo social debe tener en cuenta las necesidades y las legítimas aspiraciones de los demás grupos; más aún, debe tener muy en cuanta el bien común de toda la familia humana. Crece al mismo tiempo la conciencia de la excelsa dignidad de la persona humana, de su superioridad sobre las cosas y de sus derechos y deberes universales e inviolables. Es, pues, necesario que se facilite al hombre todo lo que éste necesita para vivir una vida verdaderamente humana, como son el alimento, el vestido, la vivienda, el derecho a la libre elección de estado ya fundar una familia, a la educación, al trabajo, a la buena fama, al respeto, a una adecuada información, a obrar de acuerdo con la norma recta de su conciencia, a la protección de la vida privada y a la justa libertad también en materia religiosa. El orden social, pues, y su progresivo desarrollo deben en todo momento subordinarse al bien de la persona, ya que el orden real debe someterse al orden personal, y no al contrario. El orden social hay que desarrollarlo a diario, fundarlo en la verdad, edificarlo sobre la justicia, vivificarlo por el amor. Pero debe encontrar en la libertad un equilibrio cada día más humano. Para cumplir todos estos objetivos hay que proceder a una renovación de los espíritus y a profundas reformas de la sociedad".

Hay que observar pero también hay que actuar. Si queremos solucionar la injusticia que se genera en las personas cuando huyen de la angustia de la pobreza y de la violencia, lo que yo propongo realizar por el Tejido Empresarial y el Tercer Sector puede ser un ejemplo a seguir ¿Nos apuntamos a que la economía sea el eje que vertebre un verdadero avance social? Aceptemos, entonces, que la Dignidad de la Persona debe ser el centro de la misma. A partir de este momento podemos decir que a la riqueza económica sumamos riqueza social.


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