sábado, 21 septiembre 2019
20:01
, última actualización

¿Edu-carisma o Edu-coacción?

Si a la educación la privamos de libertad, ¿qué tenemos? Adoctrinamiento, pues no es lo mismo sacar lo que llevamos dentro a que alguien nos llene como considere, sin miramientos

María Graciani m_graciani /
02 sep 2017 / 23:02 h - Actualizado: 02 sep 2017 / 23:02 h.
  • ¿Edu-carisma o Edu-coacción?

Educación y libertad es un binomio imprescindible para en la vida y en los negocios para progresar. Educar supone alimentar (la mente, el corazón), encaminar, sacar lo mejor de uno mismo, extraer todo tu potencial; la libertad es el instrumento que lo hace posible, la libertad nos permite elegir el menú y decidir cuál es el mejor camino para ir moldeando nuestro propio destino y gritar con convencimiento: «¡Yo, alucino!».

Si a la educación la privamos de libertad, ¿qué tenemos? Adoctrinamiento, pues no es lo mismo sacar lo que llevamos dentro a que alguien nos llene como considere, sin miramientos. ¿Encender la luz o llenar el recipiente? Piénsalo con detenimiento, porque son dos perspectivas educativas bien diferentes. Para convertirnos en personas y profesionales sobresalientes, hay que saber distinguir entre la EDUCACIÓN y la edu-coacción (quien no lo haga... ¡se llevará la primera en la frente!).

La EDUCACIÓN ¡merece escribirse con mayúsculas pues es el cimiento de la civilización! y para que sea efectiva debe realizarse con devoción, poniendo en ella la máxima entrega, razón y sobre todo, corazón. La EDUCACIÓN crea una dirección (no la impone), para ello la inspiración es imprescindible, por lo que las más capacitadas para educar son las almas y mentes libres, aquellas que empatizan y no frivolizan con estándares intentando desposeer a la realidad de toda su originalidad para que en el caso normalizado pueda encajar; aquellas que creen en los seres humanos y no en el insano egocentrismo; aquellas que respetan la autenticidad y fomentan el original potencial del «yo mismo»... Sin duda, estas mentes y almas son las más capacitadas para educar porque comprenden que su labor es ayudar y no manipular. La EDUCACIÓN que ama la libertad (y la fomenta), la EDUCACIÓN que mejores mundos inventa, la EDUCACIÓN que todo su potencial encuentra y que en el desarrollo de las originales capacidades humanas se centra, la EDUCACIÓN sexy, atractiva ¡aquella que al mundo cautiva! esa EDUCACIÓN tiene nombre propio: Edu-carisma. El carisma es fascinación, atracción, concretamente se define como «don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad», practicar la edu-carisma te hace ver el mundo desde otro prisma, no te da las respuestas, sino facilita que puedas crear las preguntas que te permitan afrontar creativamente los mayores enigmas; la edu-carisma se podría representar con (el símbolo de sigma) porque supone el sumatorio de todas tus capacidades –humanas, mentales, emocionales– creando así el mejor repertorio personal; la edu-carisma acaba con el estigma con que se marcó a lo diferente, a la imaginación, a la originalidad y los convierte en los mejores ingredientes para cocinar el aporte de valor a la sociedad, poniendo el énfasis en la importancia de lo intangible, de los valores, de lo fascinante... de todas aquellas cosas que nos impulsan, no sólo a salir hacia adelante, sino a crear las experiencias más alucinantes; la edu-carisma pone fin al cisma existente entre Universidad y empresa, porque va mucho más allá de amueblarte la cabeza (te da pistas sobre cómo conseguir las herramientas y te motiva a que seas tú quien construya los muebles, a tu gusto para evitar posibles sustos...).

En el extremo opuesto a la edu-carisma, nos encontramos con la edu-coacción, el modelo educativo predominante. La edu-coacción se basa en la ley del imponer, no te permite escoger en el «buffet del conocimiento» el menú que más te guste, el que, en todos los sentidos, potenciaría tu crecimiento... No, la edu-coacción se encarga de sedar tu capacidad de discernimiento y no importa si mides 1,50, 1,70 o 2 metros ¡que ni se te ocurra proponer un reto!, la única posibilidad que se te ofrece si quieres estar en forma es... ¡exacto! seguir la norma; no importa si pesas 40, 50 o 200 kilos, porque la edu-coacción a todos atiborra al mismo estilo (¡ojo! atiborrar no es lo mismo que alimentar). Cuando no se tienen en cuenta ni pesos ni medidas, las habilidades humanas –las que te hacen ser TÚ– quedan sometidas y de resultas tu persona, en marioneta, queda convertida: no hay lección más suicida. La edu-coacción da lugar a la «SOCA» (visto el panorama, yo más bien diría ma-SOCA), esto es, SOciedad de la CArencia, aquella en la que se prohíbe mostrar ninguna diferencia y en la que, por tanto, se imposibilita llegar a la excelencia, que es convenientemente sustituida por la «normalizada existencia». Si en la nube de puntos que conforman los borregos de la edu-coacción, hay uno que despunta por subir el listón... lejos estará de recibir una felicitación, sino que, inmediatamente, será devuelto a su rincón, haciéndole ver su comportamiento como una carencia, digamos... una «falta de acomodación».

La SOciedad de la CArencia deja mentes y corazones en la indigencia (al no permitir la humana y necesaria diferencia). La «SOCA» acostumbra a perpetuar su rutinario modelo tirando «de oca a oca», porque al igual que se ceba a los patos para que desarrollen un hígado graso y obtener así el foie gras, la edu-coacción ceba a las personas con el objetivo de obtener cerebros grasos (para que sean manejables, por si acaso...).

¿Edu-carisma o edu-coacción? Piénsalo, sólo tuya es la elección.


  • 1