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Los medios y los días

El acoso en la universidad

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19 oct 2020 / 04:00 h - Actualizado: 19 oct 2020 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • El acoso en la universidad

Otro profesor de la Universidad de Sevilla es presunto culpable de acoso laboral y sexual. El caso se suma a uno anterior que no es presunto sino ya sentenciado por la justicia en la persona de un catedrático de ciencias de la educación. En aquella ocasión yo era director del Departamento de Periodismo II y, con el visto bueno de mis colegas departamentales, ofrecí “cobijo académico” en el departamento a una de las colegas víctimas de una conducta bochornosa, propia de mediocres y cobardes.

Hacen bien la US en tomar cartas en el asunto y los sindicatos de la universidad en denunciar estos abusos porque en mi opinión se dan dos perspectivas o causas claras. Una es la que vemos, la más cercana y por ello la más dolorosa: el abuso contra quien no puede defenderse porque está buscando asentarse en la vida por medio de una carrera académica, en este caso, que es muy difícil de lograr al menos en la universidad pública y más en estos tiempos en los que la crisis de 2008 detuvo en seco la dotación de plazas, algo que provocó una cola enorme de aspirantes que poseen un buen curriculum y por tanto ahora la lucha por un puesto estable es mayor y veremos lo que nos acarrea el Covid-19.

La otra causa que me lleva a pensar en lo positivo de la acción sindical es más profunda. El ser humano, por lo general, comete tremendas tropelías -grandes y menos graves- cuando se ve en posesión de poder para hacerlo. A nivel macro, me estoy acordando ahora de la última película de Pier Paolo Pasolini, Saló, o los 120 días de Sodoma, de 1975, donde la brutalidad del maltrato y la humillación llegan a límites extremos. Fue una película que impresionó mucho a mi generación.

A nivel cotidiano, el acosador demuestra ser un auténtico mediocre porque suele ejercer su acoso contra personas de escalones inferiores al suyo. Y a la persona acosada le es complicado enfrentarse a la situación porque siente que se puede jugar su presente y su futuro, algo que se agrava cuando su entorno experimenta también el mismo temor que se ve incrementado por la competitividad a la que estamos sometidos los humanos, en el caso de la universidad aumentada por lo que antes he dicho en relación con los efectos de la crisis de 2007-2008.

Ahí es donde debe aparecer la acción sindical, la administrativa y la penal, si procediera, el humano, a nivel de sus relaciones habituales, debe saber que existe un “equilibrio del temor” que debe afectar a todos, desde el alumno hasta el catedrático. Equilibrio del terror a nivel macrohistórico, equilibrio del temor en esa faceta que el historiador francés Georges Duby llamó historia de la vida privada.

Cuando desde ciertos círculos políticos e ideológicos de la derecha denuncian la inutilidad de los sindicatos asumo algunos de los argumentos que ofrecen, pero de ninguna manera el de la desaparición de estas instituciones que sirven de contrapeso a casos como éste de presunto abuso de poder. El acoso laboral y sexual está por todas partes, en las empresas privadas es mucho más complicado de detectar y denunciar, pero al menos en la universidad pública todos debemos ser conscientes de que cada persona posee una inviolable dignidad por el hecho de serlo. Y si se es además funcionario público con más motivo.


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