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La Tostá

El asalto a los platós

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
10 sep 2021 / 09:57 h - Actualizado: 10 sep 2021 / 09:59 h.
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  • El asalto a los platós

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Estoy convencido de que se remediaría en parte el desprecio general de los españoles hacia la clase política si los políticos no se hicieran tan visibles en los medios. Con verlos ya en el Congreso, en el Senado o en los gobiernos regionales a través de los informativos, vamos ya bien servidos. Ayer veía al exministro José Luis Ábalos en Todo es mentira –le viene como anillo al dedo el título del programa–, en Cuatro, y se me cortó el batido de vainilla de las tardes. Algo parecido me ocurre cuando veo a la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, opinando de todo en la tele, y trincando. Los hay de todos los partidos, además, porque entre ellos se entienden muy bien. Entre los partidos, quiero decir. Tú enchufas a Antonio Miguel Carmona en Telecinco y nosotros a Celia Villalobos en Cuatro. Tú a Llamazares y nosotros a Girauta. Lo grave de esto es que políticos que han tenido que dejar sus cargos por corrupción estén ahora mangando en los platos o los estudios de radio. Ahí tienen a la Cifuentes, por ejemplo. Quieren ser periodistas, esa profesión que tanto odian y a la que joden viva cuando sacan a la luz sus bolsas de forraje. Risto Mejide ha fichado ya a la expresidenta andaluza, Susana Díaz, para Todo es mentira, qué habilidad. También Ana Rosa ha fichado, en cuyo programa parece que van a estar, o ya lo están, Teresa Rodríguez y Macarena Olona. Pablo Iglesias se va a forrar hablando y escribiendo en distintos medios, y el Niño de las Anchoas, Revilla el de Cantabria, está rifado en La Sexta, donde parece que también tienen acciones el simpático Pepe Bono y la dicharachera Cristina Almeida, a quien le ponen enfrente a Margallo para que se lo meriende, aunque casi siempre es engullida por el veterano diputado del PP, que es todo un espectáculo. Cuando un político acaba de dejar de ser diputado, senador o concejal, lo primero que hace es hablar con el partido para ver dónde lo pueden colocar con un sueldo de miles de euros al mes. A las cadenas les interesan porque manejan una información que a un periodista le costaría conseguir. Lo que pueden contar la Villalobos, Ábalos o Iglesias, si el sueldo es bueno. En el caso de Ábalos e Iglesias, además, se da la circunstancia de que hace tres días que dejaron el cargo y tienen fresca en la calamorra una valiosa información por la que van a cobrar una pasta, amén de la que siguen trincando del Estado. Mientras, los periodistas, el que puede trabajar, se tienen que dejar la vida en la calle para llevar cada día a casa un sueldo con el que Pepe Bono no tendría ni para el tinte del pelo. No tienen dos dedos de vergüenza.


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