Los medios y los días

El coche, símbolo de individualismo

Image
03 ago 2022 / 06:03 h - Actualizado: 02 ago 2022 / 11:10 h.
"Los medios y los días"
  • El coche, símbolo de individualismo

Hay crisis seria de venta de coches. Entre enero y julio, se han vendido 481.135 turismos y todoterrenos, según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), recogidos por Hispanidad. Esto supone un 11% menos que hace un año (540.730) y un 40% menos que hace tres años (809.159) en periodo preCovid. La noticia ha aparecido en todos los medios pero no todos los medios piensan en el significado del asunto. En la teoría linda de nuestra mente, mientras menos coches haya, mejor. No es sólo porque se respire más sanamente sino porque habrá menos cacharros por medio. Lo de respirar a gusto se puede arreglar, en parte, aunque se desarreglen otras cosas y se esté dispuesto a matar por lograr los recursos naturales que exigen los coches eléctricos. Eso nos importa un pimiento a los que demandamos autos en Occidente y otros lugares del mundo, conducidos por la seducción de la opulencia, como diría el profesor Pérez Tornero, ahora al frente de RTVE que no sé para qué se ha metido en ese avispero.

Al igual que sucede en América, hay síntomas en Europa de que las calles empiezan a ser de los coches y de las terrazas y mesas para consumir. A veces busco un banco simplemente para sentarme en pleno casco viejo de Sevilla y no lo encuentro, tiene que ser en uno de los múltiples bares para todos los gustos que pululan por esta urbe. El coche se ha convertido en nuestro señor aproximadamente desde finales del siglo XIX. Ahora un leve roce o toque a otro automóvil que tengas atrás o delante puede suponer un conflicto gordo con el dueño. No toques al señor del dueño porque es al revés: el coche es el dueño del dueño del coche. Cuando estudiaba un doctorado en Antropología Cultural un profesor nos explicaba el caso del coche como tótem, poniendo como ejemplos a esos sujetos que se pasan bastante tiempo en torno a ellos sobre todo los fines de semana.

No son sólo la seducción de la opulencia y el caso de necesidad real los factores que nos han llevado a servir al coche sino el hecho de que el coche representa nuestra propia individualidad, la individualidad del humano, innata, aunque a primera vista pareciera que somos seres sociales. Y también el coche, por supuesto, representa la ostentación de poder, como se puede comprobar en esos clientes que cambian de vehículo cada poco tiempo. En Sevilla los datos dicen que cambiamos poco de coche. No sé si es un signo de sabiduría o de poco poder adquisitivo. Lo que sí es cierto es que ahora se venden menos coches pero la industria de las cuatro ruedas puede estar relativamente tranquila dado que el humano y el coche son la misma cosa y más con la incorporación ya remota de la mujer al volante.

La crisis de ventas originada por el mismo sistema del que forma parte la industria automovilística pasará. Ya hay que ser imbécil para montar crisis y guerras que te van a joder a ti tanto o más que al enemigo, pero así es esto. Ese hecho entra de lleno en la idea que Cipolla ha escrito en su Tratado sobre la Estupidez. “Tercera Ley Fundamental de la Estupidez Humana (ley de oro): Estúpido es quien causa daño o pérdida a otra persona o grupo de personas sin obtener al mismo tiempo provecho para sí, o incluso obteniendo perjuicio”. No importa, que sigan fabricando, ya volverá el consumo a tope de esos juguetes que nos transportan a una niñez eterna.


Qué hacer en verano en Sevilla y provincia Empleo en Sevilla Más seguros Edictos