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Pasa la vida

El comercio de la camiseta protesta llega al fútbol

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Juan Luis Pavón juanluispavon1
30 sep 2022 / 16:46 h - Actualizado: 30 sep 2022 / 16:48 h.
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  • El comercio de la camiseta protesta llega al fútbol

La empresa danesa Hummel, de equipación deportiva, ha hecho amigos por todo el mundo al atreverse a mejorar su reputación mediante un zasca al multimillonario Catar como país organizador del Mundial de Fútbol. Ha pactado con la selección de Dinamarca que la primera publicación en redes sociales para desvelar el diseño de la vestimenta con la que jugarán desde el 21 de noviembre Olsen (Brujas), los sevillistas Delaney y Dolberg, el milanista Kjaer, el barcelonista Christensen, Hojbjerg (Tottenham), el españolista Braithwaite, y el resto de sus compañeros, no solo fuera una fotografía de la camiseta, sino sobre todo la difusión de un texto que es la quintaesencia de la moción de censura que desde una sociedad democrática puede hacerse contra el autoritario régimen de dicho emirato, donde todo está controlado por la familia Al Thani. Una empresa ha tenido más arrestos para exponer su punto de vista que la mayoría de los gobiernos.

Es de dominio público que el régimen catarí compró las voluntades de muchos directivos de la cúpula internacional del fútbol para que votaran a favor de concederle la organización del Mundial 2022 a un país sin tradición balompédica, con unas temperaturas tórridas totalmente contraindicadas para la salud de los futbolistas compitiendo al máximo nivel de esfuerzo, y en el que están conculcados muchos derechos y libertades. Los dos grandes popes de la jerarquía balompédica hace una década, Joseph Blatter y Michel Platini, tuvieron que dimitir cuando años después del pasteleo afloraron revelaciones sobre el talonario de la corrupción en el seno de la FIFA mediante el que se dejaron sobornar unos 30 directivos. Hummel ha ido mucho más lejos y acusa a los gobernantes cataríes de explotar a los inmigrantes que trabajaban para la construcción de los faraónicos estadios con gran celeridad y numerosos accidentes mortales. Debería aportar pruebas, con un VAR periodístico que deje en fuera de juego a quien corresponda, para que no le atribuyan la condición de fabricante de 'fake news'.

Pronto habrá análisis que indiquen si esta andanada de Hummel, que viste a clubes como el Real Betis Balompié, le sale o no rentable por vía indirecta. Porque los petrodólares de la Península Arábiga mandan mucho en los mercados financieros, pero poco o nada en los ambientes donde la gente se viste y se divierte con los colores de su equipo favorito, de corto o de largo, sean hombres o mujeres, sean heterosexuales o homosexuales. Para Hummel, quitar su logo en la indumentaria de una selección como señal de protesta, al tiempo que le muestra su apoyo por identificación patriótica y como representante de valores deportivos universales, puede ser la mejor campaña de publicidad, marketing y responsabilidad social corporativa de su historia. Una camiseta protesta que en realidad es una elegante equipación y que no luce ningún símbolo ni frase de protesta. La comunicación, más explícita que subliminal, abona la conversación fuera del terreno de juego y el recuerdo de marca en un panorama mediático sin fronteras.


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