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Los medios y los días

El Día de la Raza

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12 oct 2020 / 08:18 h - Actualizado: 12 oct 2020 / 08:24 h.
"Los medios y los días"
  • El Día de la Raza

Hoy es el Día de la Raza que en estos tiempos se llama de la Hispanidad. En Sevilla la Avenida de La Raza se llama ahora “De las Razas”. Asunto resuelto, con una ese pasamos de la exclusividad al pluralismo porque en realidad todas las personas somos híbridas desde que los primeros humanos se cruzaron entre ellos, cromañones con neandertales, etc. Ahora bien, eso no significa que España no necesite un buen paseo por unas señas de identidad que unan a millones de personas porque como estamos ahora no se puede seguir. La pregunta es si el camino de las 53.000 banderas es el correcto.

De todas formas, el protagonista de hoy es Cristóbal Colón, el hombre que iba a un sitio y dio con otro. Vox quiere dignificar la estatua que la todavía Moscú comunista -por poco tiempo- decidió regalarle a Sevilla en 1992. Hace bien. Cristina Peláez, portavoz municipal de Vox en el ayuntamiento hispalense sostiene, dicen los medios: "frente a la izquierda radical que emulando a los talibanes derriba estatuas de Cristóbal Colón en Estados Unidos" invocando los estragos causados por los conquistadores a los nativos; "la misma izquierda que en España discrimina, oculta y mancilla la gesta del almirante y los españoles que llevamos la civilización, la abolición de los sacrificios humanos, la cultura, la religión (católica) y la ciencia al Nuevo Mundo; y en vísperas del 528 aniversario del descubrimiento de América, vamos a dar la batalla cultural". "En Vox reivindicamos con orgullo y sin complejos nuestra cultura, historia, religión y la influencia de las mismas en la civilización occidental".

Estoy de acuerdo con ella. ¿Soy de Vox por eso? No, yo soy un rojo emocional por dentro, a mi manera, pero si ustedes quieren apuntarme a Vox me apuntan, me importa un pepino, lo que quiero es que la estatua de Colón esté limpia y con esplendor. ¿Por qué? Porque Colón es mi pasado, mis raíces, mi imperio, mi poder, el que deseo recuperar para mi país. Los aztecas y Colón son la evolución histórica, el humano en movimiento, y en ese movimiento se da en la tecla y se yerra porque el que tira el penalti es el que acierta o falla, no el que está en su casa viendo el partido mientras se zampa una pizza que le ha traído un niño que casi se mata en una moto por querer ganar mientras más pasta, mejor.

El presidente de México -al que llaman AMLO (nosotros tuvimos un ZP)- ha vuelto a pedir con motivo de los 528 años del descubrimiento de América, hoy, 12 de octubre, que pidamos perdón por matar indios. Además, el 13 de octubre de 2021 se cumplirán 500 años de la caída de la capital del imperio mexicano (azteca), Tenochtitlán, más o menos la actual Ciudad de México, en manos de los españoles —liderados por Hernán Cortés— aliados con grupos indígenas rivales, como los tlaxcaltecas o los totonacas. Bueno, pues los descendientes de los pueblos oprimidos por los aztecas, es decir, los tlaxcaltecas y los totonacas, etc. -que como digo se aliaron con Hernán Cortés para tratar de librarse del yugo opresor azteca- han pedido a su vez al presidente de México, López Obrador, que se disculpe por las matanzas a los suyos que realizaban los aztecas que “les abrían el pecho con un cuchillo de obsidiana y les sacaban el corazón” en ofrendas religiosas.

Algunos medios como Hispanidad, precisamente, cabecera que viene muy bien para el día de hoy, han bromeado con el rifirrafe: “llegados a este punto, además, los españoles han pedido a los italianos que se disculpen por haber invadido la Península Ibérica hace más de 2.000 años; y a los visigodos por haber hecho lo mismo siglos después. Y también han exigido a los musulmanes que pidan perdón por haber invadido España en el año 711 y a los franceses por haber hecho lo mismo en el siglo XIX”. Yo pido perdón por haber escrito esto en el siglo XXI donde por supuesto todos somos iguales, como Pili y Mili, dos gotas de agua.

El mismo medio, ya en serio, recuerda que “por otra parte, el Padre Hugo Valdemar, canónigo penitenciario de la Arquidiócesis Primada de México, dijo que la petición de López Obrador “carece de cualquier fundamento histórico y racional. No podemos juzgar con criterios del presente hechos del pasado, hacerlo no solo es anacrónico sino también injusto”. Valdemar señaló que “sin dejar de reconocer los graves abusos de los conquistadores, la llegada de los españoles a nuestras tierras trajo la cultura occidental, mucho más avanzada que la originaria. Y el mestizaje que ha hecho posible el México de hoy. Sin ese mestizaje no existiría el presidente Andrés Manuel López Obrador”, largó el cura que, por cierto, es bastante furibundo con algunas ideas de los demás.

En tercero de carrera, con 19 o 20 años, aprendí yo todo esto con detalle, eran hechos, la vida del humano, con sus gozos y sus sombras, la realidad, de ella hay que partir para mejorarlo todo, no de la ignorancia y de la simpleza. A mí el tema me lleva a la película La vida de Brian, cuando se reunía a debatir el llamado Frente Popular de Judea. La escena era más o menos así. El líder de la organización clamaba para que echaran a los romanos de sus tierras y preguntaba a sus leales: “Porque, ¿qué nos han dado los romanos?”. Sus leales contestaban: “El acueducto y el alcantarillado y las carreteras”. El líder insistía: “Pero aparte del acueducto, el alcantarillado y las carreteras, ¿qué nos han dado los romanos?”. “La irrigación, la sanidad, la enseñanza, y el vino que eso sí que lo vamos a echar de menos si se van los romanos. Y los baños públicos. Y ahora se puede salir de noche sin peligro, sí, han sabido imponer la ley y el orden, la verdad es que son los únicos que han sabido imponerla”, respondía la militancia, y el líder proseguía: “Bueno, pero aparte del acueducto, el alcantarillado y las carreteras, la irrigación, la sanidad, la enseñanza y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?” “Nos han dado la paz”, respondió uno. “¿La paz? ¡Que te folle un pez!”, estalló ya el líder que, aunque estaba fuera de la realidad, se portó más acertadamente cuando uno de sus seguidores se empeñó en querer parir y una militante, ante la imposibilidad de ese deseo, razonó que se podía luchar por el derecho del hombre a parir. El jefe replicó: “¿De qué sirve que defendamos su derecho a parir si no puede parir?” “Es un símbolo de nuestra lucha contra la opresión”, contestó un afiliado. “Es un símbolo de tu lucha contra la realidad”, le espetó el jefe.

Bueno, pues aproximadamente eso es la izquierda de hoy, los alternativos de hoy, los derriba-estatuas, que es lo que quisieron decir los autores de La vida de Brian, el grupo los Monty Python, en aquella película inglesa nada menos que de 1979, producida por el Beatle George Harrison que aparece fugazmente en un cameo. Todos ellos son unos fachas.


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