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La Tostá

El estado manga en mi casa

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
01 jun 2021 / 08:08 h - Actualizado: 01 jun 2021 / 08:10 h.
"La Tostá"
  • Gráfico con el precio de la luz según franjas horarias de la nueva factura que entrará en vigor el 1 de junio
    Gráfico con el precio de la luz según franjas horarias de la nueva factura que entrará en vigor el 1 de junio

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Mi último recibo de la luz fue de más de ciento setenta euros. Y eso que vivo en el campo con las tórtolas y las comadrejas, que me ducho con bombona de butano y que solo tengo el frigorífico y el ordenador. El Estado me roba claramente y encima me manda a planchar a las cuatro de la mañana y a poner la lavadora cundo estoy viendo El Cascabel, que manda narices. Los españoles pagamos a precio de oro la electricidad y la telefonía móvil. Los que tenemos una hipoteca no pagamos solo eso, unos cuatrocientos euros mensuales en mi caso, sino seis hipotecas. Casi trecientos euros mensuales entre luz e internet y ni una cosa ni la otra serán nunca de mi propiedad. Cuatrocientos al año de Contribución en una urbanización donde el único servicio que me dan es que puedo tirar la basura, una bolsita diaria, en un contenedor casi siempre enterrado en forraje. La suelo dejar en el Punto Limpio, del pueblo, que no sé por qué le llaman así si es un vertedero. No disfruto de vigilancia municipal. O sea, que si quiero dormir tranquilo tengo que tener mi propia seguridad: una vara de acebuche detrás de la puerta de la casa y un pinche enano entrenado para dejar sin cataplines a los cacos que osen invadir mi propiedad. No me tienen que llevar el agua a casa porque tenemos pozo comunitario y si voy al pueblo a comer churros o albures fritos, los pago. De ahí también se lleva algo el Estado. Como el cartero no va a casa pago un apartado de Correos, casi cien euros al año por una taquilla donde un ratón tendría problemas para echar un polvo. El Estado me envía ahí las amenazas de embargo si se pierde algún recibo, que vaya tela el sarcasmo. Encima, esta gente del Gobierno quiere que odie a la derecha, que diga lo guay que son el señorito Garzón y la repelente Irene Montero, que cante lo bueno que es Sánchez y que esté de acuerdo con que los golpistas catalanes sean indultados para buscar la “concordia” con quienes nos odian a muerte. El Estado manga en mi casa, se queda con la mitad de lo que gano, le importa un pimiento si como o no como cada día, me amenaza con partidos legales con representación parlamentaria y encima me manda a planchar a las cuatro de la mañana. Mamones.


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