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El fútbol es «asín»

la segunda vez

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24 oct 2015 / 22:12 h - Actualizado: 24 oct 2015 / 18:33 h.
"La segunda vez"

José María García fue el primero, probablemente del mundo, en denunciar la corrupción de la FIFA. Famosas son sus afirmaciones sobre los dirigentes: «Estómagos agradecidos, maestros del buen comer y catedráticos del mejor beber», «¡chupópteros!», «abrazafarolas»; en definitiva, toda una suerte de imágenes radiofónicas divertidas que ridiculizaban, hasta el esperpento, a los magnates del balompié internacional, sin obviar, de ninguna manera, a los españoles. No olvidemos el famoso: «Pablo, Pablito, Pablete»; dedicado «con cariño», durante años, al entonces presidente de la Federación Española de Fútbol, Pablo Porta.

Este miércoles, el Comité Ético de la FIFA –paradojas de la vida la FIFA tiene un Comité Ético– ha anunciado la apertura de nuevas investigaciones contra el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, y contra Franz Beckenbauer, por la organización del Mundial de Alemania 2006. Recordemos que el Sr. Villar, a la sazón vicepresidente de la FIFA, tiene un expediente abierto por negarse a declarar en el famoso informe de Michael García, que pretendía recabar información sobre las supuestas irregularidades en la elección de Catar y Rusia como sedes para los Mundiales de 2018 y 2022.

Días atrás, contemplaba en la BBC, con bastante regocijo, el discurso del ya tocado pero no hundido Joseph Blatter, máximo dirigente de la FIFA. Alocución inmediatamente posterior a la sanción de noventa días de suspensión impuesta por el paradójico Comité de Ética, consecuencia de que el pasado 25 de septiembre el Ministerio Público de la Confederación Helvética abriera un proceso penal contra él por sospechas de gestión desleal y abuso de confianza. Dos millones de Francos, que partieron de la estación de metro FIFA en línea directa a la de la UEFA, tienen la culpa. Como si de cualquier subalterno español, pillado con las manos en la masa del dinero público se tratara, no tardó en pronunciar el morcillero mantra del Chorizo patrio: «se trata de una campaña para dañar mi reputación». ¿La frase les suena, verdad?, no es muy original, ni nueva. El «catedrático del buen comer y del mejor beber», no dudó ni un momento en agarrarse a la débil rama del victimismo. Allí, fuertemente sujeto por unas manos con sobrada experiencia en el «trinque de larga duración», llevan aferradas al comité ejecutivo de la FIFA más de 30 años, de los cuales diecisiete a la presidencia, nos lustró con una supuesta reputación que, parece ser, tenía.

Josep Blatter sucedió en la presidencia de la FIFA al «Doctor y Catedrático Emérito», Joao Havelange, quién, parafraseando a García, probablemente dejó la función con unos altos niveles de colesterol y triglicéridos, amasados ambos, en los mejores restaurantes del mundo. Alguien dijo «el fútbol es así» o «asín», no recuerdo exactamente. Lo cierto es que a la bondad del deporte se ha impuesto el espectáculo de la podredumbre. La mayoría de los futbolistas de dicho espectáculo, que no los pocos del deporte, han quedado reducidos a un ejemplo de pintorescos, desiguales y caros peinados multicolor, mientras los dirigentes de los máximos organismos se debaten entre diversas sospechas.


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