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La vida del revés

El hombre blandengue, Irene Montero, Ayuso, la prensa y yo

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17 sep 2022 / 15:35 h - Actualizado: 17 sep 2022 / 15:47 h.
"Opinión","La vida del revés","Machismo","Irene Montero"
  • El hombre blandengue, Irene Montero, Ayuso, la prensa y yo

Cualquier cosa se puede utilizar en contra del otro, sea lo que sea. Es la idea que parece que impera en la política española. Y en la prensa española. Y en las tascas españolas.

El Ministerio de Igualdad lanza una campaña defendiendo la posibilidad de un ‘hombre blandengue’ y se lía la mundial. El anuncio es una contestación a lo que dijo El Fary durante una entrevista hace años. El machismo en la sociedad española era tremendo y cualquiera podía alardear de serlo porque le podían llegar a aplaudir. Lo que intentan con este anuncio es decir que no, que las cosas han cambiado y que ese mensaje tan anacrónico suena a coña hoy en día. Es decir, el anuncio tiende a ridiculizar ese machismo del siglo XX.

Pero la política y los medios de comunicación agarran algo tan simple y lo convierten en un arma con la que puedes arrinconar a unos y otros. Según Isabel Díaz Ayuso, Pedro Sánchez es un blandengue y solo Nuñez Feijóo (un hombretón de pelo en pecho) puede salvar la patria. Pone enfrente a los que se sienten ‘blandengues’. Frentismo. De verdad, ya no sé hasta dónde vamos a llegar y no entiendo cómo alguien puede aplaudir algo así. Y columnistas de todo pelaje se han lanzado a señalar al Gobierno como un ente que trata de condicionar nuestras vidas con la publicidad, como si la publicidad en general no buscase un tipo de persona, con unas necesidades determinadas, con una psicología sesgada, como si la publicidad no moldease personalidades. Tal vez alguien cree que compra un producto en lugar de otro porque es el más libre del mundo. No se puede ser más torticero. Otros de esos columnistas entran de lleno en la lucha feminista traicionada por Irene Montero (que conste que soy de los que piensa que la peor ministra de la historia de la democracia española) agarrando por los pelos el anuncio para retorcerlo sin compasión. Y otros se refieren a series de ficción para dibujar el hombre perfecto olvidando que la realidad es la que es.

El que escribe, lo que ve es un tipo de hombre que ya no es una rareza. La rareza es El Fary visto con los ojos de hoy. Y me gustaría que mis hijos dieran el biberón a sus hijos de madrugada como hice yo mismo; y me gustaría que pudieran llorar sin sentirse unos mierdas; y me gustaría que supieran cuidar de sus mayores; y me gustaría que fueran capaces de adorar a sus mascotas y no fueran capaces de abandonarlas nunca jamás; y me gustaría que fueran al súper sabiendo comprar y sin depender de nadie para sobrevivir. Y que sigan recogiendo la mesa mientras su hermana pueda no hacerlo sin que se genere un cisma familiar.

El ‘hombre blandengue’ es el hombre normal y corriente. El hombre normal es el que desean tener al lado millones de mujeres. El ‘hombre blandengue’ gusta a las madres y a los padres. Y lo que ha dejado de gustar es el gilipollas que cree que la mujer tiene su lugar en la cocina de casa.


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