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Los medios y los días

El humano, ¿peor que el virus?

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06 sep 2021 / 04:24 h - Actualizado: 05 sep 2021 / 16:28 h.
"Los medios y los días"
  • El humano, ¿peor que el virus?

El virus Sars Cov-2 es global, la humanidad está en plena globalización y sin embargo ahí que sigue un mundo cuya realidad demuestra la verdadera naturaleza del ser humano. A mí, como a todo científico, las palabras sugerentes y cuasi místicas me sirven para analizar la esencia de mi especie pero los hechos me son de mucha mayor utilidad porque las palabras brotan de una zona del cerebro fantasiosa, emocional y llena de prejuicios de todo tipo. Los hechos hablan más que las palabras.

Según recoge la agencia Inter Press Service (IPS), cuyas noticias raramente verán ustedes en los medios occidentales influyentes y menos influyentes, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha hecho público en Ginebra un informe, el Informe Mundial sobre la Protección Social 2020-2022. En él, a estas alturas de la Historia y de la llamada civilización, se indica que solo el 47 por ciento de la población mundial está efectivamente cubierta por al menos una prestación de protección social. Mientras, 4.100 millones de personas (53 por ciento de los habitantes del planeta) no se benefician de ninguna seguridad en su sistema de protección social nacional.

Europa y Asia Central tienen las tasas de cobertura más altas, con un 84 por ciento de la población cubierta por al menos una prestación. América también posee una tasa superior a la medida mundial, con 64,3 por ciento. Asia y el Pacífico (44 por ciento), los Estados árabes (40) y África (17,4 por ciento) tienen evidentes deficiencias en materia de cobertura. La gran mayoría de los niños en el mundo aún no tiene una cobertura efectiva de protección social; apenas uno de cada cuatro (26,4 por ciento) se beneficia de una prestación de protección social. Sólo un 45 por ciento de las mujeres con recién nacidos recibe una prestación de maternidad efectiva y sólo una de cada tres personas con discapacidad grave en el mundo (33,5 por ciento) cuenta con una prestación por invalidez. La cobertura de las prestaciones de desempleo es aún más baja: apenas 18,6 por ciento de los trabajadores desempleados en el mundo están efectivamente cubiertos.

Nosotros seguimos mirándonos el ombligo y pensando en la recta final de la pandemia y, aun así, sólo en España se siguen muriendo por Covid más de 150 personas al día que es una barbaridad a estas alturas, una vez que la pandemia estallara en diciembre de 2019 aunque la OMS no lo reconociera hasta más tarde. Las cifras que se acaban de esbozar no sólo demuestran que ni el socialismo ni el comunismo ni el fascismo ni el ensalzado neoliberalismo ni el propio liberalismo y esa mano invisible del mercado que lo resuelve todo han servido para mucho, sino que nos hablan de que no vamos a estar a salvo de éste y de otros virus iguales o peores mientras el panorama que nos ofrece un mundo interrelacionado siga siendo el que se acaba de exponer: miles de millones de personas en manos de los virus, no de la solidaridad y de la razón de sus congéneres que parece que piensan más en ellos y en sus negocios que en el bienestar general que sería también el de ellos mismos. He aquí una forma de escupir al cielo y que la saliva te golpee la cara. ¿Es para no tener que hacer frente a la molestia de pensar en el otro por lo que algún médico afirma que las vacunas son inyecciones de muerte para aligerar el mundo de habitantes? ¿Se puede llegar a eso? Las vacunas son efectivas, pero a mí no me cabe duda de que hay gente poderosa que es capaz de barbaridades como ésa y más grandes, no olvidemos que Hitler actuaba no sólo por sí sino apoyado en grandes estructuras “democráticas” de poder que le permitieron sus batallas, invasiones y holocaustos.


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