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¡El maestro es de LEPE!

¿Quién es maestro? el que demuestra ser más diestro en el arte de la empatía, del reconocimiento, de la escucha, la motivación, la comunicación de calidad, la transmisión emocional...

María Graciani m_graciani /
23 sep 2017 / 22:43 h - Actualizado: 23 sep 2017 / 22:46 h.
  • ¡El maestro es de LEPE!

Por el título podrías pensar que esto va de un profesor lepero, pero no. Quiero hablar de un «maestro» al que bien conozco, al que quiero y que en enseñar valiosas lecciones es el primero: Burque, mi mejor amigo de cuatro patas. Mi Burque (un precioso collie de 10 años) es de «LEPE» porque tiene el arte y la gracia de dar LEcciones PErrunas, de esas que entran poquito a poco (¡como las aceitunas!) pero para cuando te quieres dar cuenta, te llenan –porque suelen ser de los pequeños detalles, de las cositas cotidianas y sencillas de donde surgen las auténticas maravillas–; las LEcciones PErrunas son la cuna de las enseñanzas vitales ¡y te nutren más que las sales minerales!; las LEcciones PErrunas son la necesaria vacuna contra el cansancio, el estrés y el hastío humanos; si sientes que estás rodeado de dunas de preocupaciones y que tu actitud resulta un tanto ovejuna... ¡abre los ojos y toma nota de las LEcciones PErrunas!

Seguramente te habrá extrañado que un perro pueda ser «maestro», pero si lo piensas bien ¿quién es maestro? el que demuestra ser más diestro en el arte de la empatía, del reconocimiento, de la escucha, la motivación, la comunicación de calidad, la transmisión emocional... El buen maestro es el más noble, el más sencillo (que no simple), el que mejor enseña porque, a diario, en aprender se empeña con el espíritu de un chiquillo... «Maestro» viene de la raíz latina magis que significa «MÁS», y ¿quién te Mueve a Actuar con Sentido? ¡aquél que te hace sentir querido y comprendido! , así mi Burque como singular «maestro» queda definido.

Las lecciones más valiosas que estoy aprendiendo de él se pueden concretar en su original ABC: Abnegación, Bondad y Comprensión.

–Abnegación: Burque es la «perrunificación» de la entrega, su felicidad está en estar conmigo y me lo demuestra a diario. Si tienes mascota, lo sabrás, ella siempre pone tus intereses y necesidades por delante de los suyos y lo hace desde la generosidad más profunda, sin esperar nada a cambio más que tu compañía y tu cariño. Con su actitud, propia de niños, hacen un guiño a tu humanidad y te ayudan a profundizar en tu autenticidad, ¿sabías que, según estudios recientes, los perros priorizan las caricias por delante de la comida? ellos no tienen noción de la archiconocida pirámide de Maslow (primero las necesidades fisiológicas, luego las de seguridad, estima, autorrealización), y si hicieran una pirámide, la piedra maestra siempre serías TÚ. ¿Quieres conocer el amor verdadero? pues mírate en los ojos de tu amigo más sincero.

–Bondad: ¡La bondad con cuatro patas! así es como mi amigo perruno se retrata. No tiene noción de maldad, Burque es perrunamente amable, agradecido, divertido ¡siempre se centra en lo positivo! Su corazón es tan noble que, aún cuando me enfado con él o le riño, se queda conmigo, no me devuelve «el ladrido», muy al contrario, me lame las manos, me da con la patita... En esos momentos, nuestros mejores amigos no se centran en como se sienten ante la regañina que acaban de recibir, sino que ponen el foco en que a nosotros se nos pase, en que volvamos a recobrar nuestra felicidad. Desconocen el significado del rencor o el egoísmo, sólo quieren sacar lo mejor de ellos mismos para hacernos sentir bien a nosotros. Sabiendo esto pienso... ¡cuántas cosas tendría que aprender la humanidad de la perrunidad!

–Comprensión: Siempre se lo digo «Burque, ¡eres el mejor psicólogo que existe!». Cuando estoy contenta, él se pone aún más contento y lo celebra conmigo (a veces, ¡hasta baila!); cuando estoy triste, se sienta junto a mí en el sofá, colocándome la cabeza en un hombro y una pata en el otro, en una suerte de «perruno abrazo», haciéndome entender que está conmigo y me transmite su cariño, él no tiene la facultad de hablar (al menos, oralmente, porque su actitud sí que habla) pero ¡qué gran escuchador es! Nuestros mejores amigos son empáticos por naturaleza, magníficos «escuchadores» (un paso más allá de los tradicionales oyentes) no desperdician ocasión para hacernos sentir comprendidos y queridos. Comprender significa literalmente «abrazar, ceñir o rodear por todas partes algo», eso es exactamente lo que hace tu mascota con tus problemas, te rodea con sus abrazos, su cariño y sus ocurrencias hasta que no puedes parar de reírte y te olvidas de las preocupaciones.

Como decía Mark Twain: «Al cielo se entra por enchufe, si se entrara por mérito, tú te quedarías fuera y entraría tu perro», y conociendo al mío... ¡seguro que él me guardaría un sitio! Ten presente al ABC perruno, repítelo más que el estribillo de un tuno y si en algún momento estás cansado, molesto, estresado o sientes que tu día está repe, recuerda... ¡El maestro es de LEPE!


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