El negacionismo que daña la vida

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13 sep 2022 / 12:08 h - Actualizado: 13 sep 2022 / 12:10 h.
  • El negacionismo que daña la vida

Hay una “maldición china” que dice: “Ojalá te toque vivir tiempos interesantes”. Sin duda los estamos viviendo. Estamos viviendo una época en la que suceden cosas que no podemos ignorar. Afortunadamente la ciencia, que es la mayor empresa colectiva de la humanidad, puede alumbrar el camino a recorrer y ayudarnos a afrontar grandes desafíos. El conocimiento científico es un conjunto de hechos verificables, de ahí partimos cuando los divulgadores comentamos un hecho que nos afecta y que tenemos que afrontar antes de que sea demasiado tarde. El cambio climático no es una opinión. Una opinión es un juicio que se forma sobre algo cuestionable. Con tantas evidencias no podemos permitirnos elucubraciones contradictorias sobre la existencia de una emergencia climática y sobre su naturaleza antrópica. El cambio climático es un hecho. Existe y nos amenaza. No puede considerarse una opinión porque está basado sobre datos comprobados y compartidos por la comunidad científica internacional. Su origen está estrechamente relacionado con la actividad humana, con las acciones que desarrollamos desde hace décadas en el planeta. Actividad que, por ejemplo, nos obliga a utilizar combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo, o el gas natural, aumentando así las emisiones de anhídrido carbónico, residuo procedente de prácticamente todas las combustiones, y otros gases que alteran la atmósfera e irreversiblemente el clima.

Paralelamente, la mano del hombre está destruyendo la biodiversidad, alterando la vida de bosques, selvas y océanos y esto es lo que la comunidad científica también está contando a través de estudios y datos meteorológicos, hidrológicos, oceanográficos e, incluso, geofísicos.

Quien lo niega, reduce y descontextualiza estos dramáticos hechos tachando de poco fiables cuestiones ampliamente verificadas. El cambio climático no es un gato de Schrödinger en un sistema de reglas probables. No puede al mismo tiempo existir para algunos y para otros no. Cuando más de 11.000 científicos, es decir, el 99,7% de la comunidad científica, habla de un estado de emergencia crónico, negarlo es de inconscientes.

Lo digo con toda claridad: el cambio climático, y sus orígenes antrópicos, es un hecho confirmado y sostenido por evidencias científicas incontestables. Los “criptonegacionistas” del clima representan un porcentaje ridículo y sus suposiciones no están sostenidas por comprobadas evidencias científicas.

Abandonemos ya toda duda. Somos los seres humanos los que estamos influenciando negativamente la vida del planeta. No es una opinión, es un hecho. El tiempo de actuar es ahora. Es hora de cumplir las promesas de cero emisiones netas. Políticos y empresarios tienen que afrontar sin más excusas planificación, desarrollo y gestión. El negacionismo es una desastrosa actitud que solo ayuda a acelerar catástrofes.


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