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La Tostá

El Niño de Manacor

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
10 sep 2019 / 08:15 h - Actualizado: 10 sep 2019 / 08:43 h.
  • Rafa Nadal logró su cuarto US Open. / EFE
    Rafa Nadal logró su cuarto US Open. / EFE

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Jamás he jugado al tenis y, por lo tanto, no sé si es algo difícil o no. Supongo que sí, que tiene que serlo, porque un superhombre como es Rafael Nadal solo ha ganado diecinueve Grand Slam. Recuerdo cuando se hablaba de que si seguía jugando así podría llegar a ganar diez, y ya tiene nueve más. Le falta uno para igualar a Roger Federer, que eso será pan comido porque Rafa tiene aún fuelle para eso y mucho más.

¿No se cansa de ganar? Un ganador nato jamás se cansa de eso, de ganar, y Nadal lo es. Es increíble cómo se emocionó al término del partido cuando vio en un vídeo sus diecinueve grandes premios, el resultado de toda una vida con la raqueta. Eso nos da una idea de qué tiene que ser ganar no ya diecinueve, sino un solo Grand Slam. ¿Recuerdan cuando Induráin ganó cinco Tours de Francia? Consecutivos, además. Pues hay grandes ciclistas que no han ganado nunca una sola etapa en la vuelta francesa.

El gran ciclista navarro era otro superhombre, pero no recuerdo verlo nunca emocionado tras una gesta. Fue el mejor ciclista español de la historia y uno de los mejores del mundo, y jamás se tiró al suelo de espalda, despatarrado, para celebrarlo. Nadal sí, el tío es un flan y hace que cada victoria suya llore media España y parte de Andorra. Que llorara yo, que no soy aficionado al tenis, aunque me guste, tiene mérito. Y hasta me sentí orgulloso de ser del mismo país que este niño grande que tiene capacidad de emocionarse cuando lleva tantos grandes premios.

Me gusta la gente que se emociona, que llora en público, porque muestran su lado más humano y se supone que Nadal no lo es, o eso dicen. “¡Es de otro planeta!”, decían ayer de madrugada. No, es del único planeta donde hay vida humana, que se sepa. Es de carne y hueso y se tira al suelo cuando logra una gesta y llora y se emociona ante millones de personas de todo el mundo. Si fuera cantaor, y aunque se parezca a Miguel Poveda, sería un Manuel Torres o un Caracol. Nadal tiene pellizco, siente el tenis como un cantaor siente el cante, en las entrañas. Tiene una técnica brutal, pero también alma y duende. Es el Niño de Manacor.


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