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La vida del revés

El nuevo partido político de Puigdemont o ‘Vuelve el caradura’

Si un político ha sido capaz de vivir de la nada gracias a un grupo de idólatras que parecen vivir en una realidad paralela, ese ha sido Carles Puigdemont.

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02 jul 2020 / 09:00 h - Actualizado: 02 jul 2020 / 09:08 h.
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  • Carles Puigdemont. / EFE - Archivo
    Carles Puigdemont. / EFE - Archivo

En realidad, desde hace algún tiempo, estaba echando de menos a Puigdemont. Tenía un vacío muy grande dentro de mí sin saber de él a diario.

No creo que en la historia reciente de España se pueda encontrar un solo político tan vanidoso como él, tan rodeado de palmeros e idólatras; tan vacío ideológicamente y, al mismo tiempo, tan votado; tan astuto a la hora de seguir dando el coñazo sin que la gente le repudie. Me parece un político con más cara que espalda. Eso sí, nadie puede negar que, entre unos y otros, le han convertido en una especie de hombre imprescindible en la política sin hacer nada de nada. Más no se puede pedir.

Va a fundar un nuevo partido. Sí, como lo leen. Después de PDCat, JxCat, Junts pel Sí, Democràcia i Llibertat y La Crida (espero que sepan perdonar si he olvidado alguno) llega la nueva formación liderada por Carles Puigdemont. ¿Cómo se llamará? Nadie lo sabe, pero tratándose de este tipo la cosa podría llamarse PDCat. Este es muy chistoso. ¿Recuerdan cuándo proclamó la república catalana durante cinco o seis segundos? Pues así todo.

Lo que es imposible intuir es si esta vez será la definitiva y la independencia será una realidad, si Puigdemont nombrará a otro pobre hombre para que le represente en su república imaginaria, si seguirá viviendo a cuerpo de rey sin pegar un palo al agua o si los catalanes le darán la espalda.

Lo cierto es que el desbarajuste en la política independentista catalana (sector burguesía de toda la vida) es monumental. Ni saben como se llama su partido, ni saben quién forma su partido, ni saben nada de nada. Lo único que está claro es que Puigdemont quiere regresar para dar el coñazo con fuerza, con entusiasmo, sin saber que se está convirtiendo en una caricatura de la caricatura que ya era antes. Un desastre para los catalanes que tendrán que seguir retrocediendo en todos los ámbitos. Es lo que tiene creer a un caradura de estas dimensiones.


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