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Correr no es de cobardes

El olvido al otro lado del río

13 dic 2019 / 13:05 h - Actualizado: 13 dic 2019 / 13:31 h.
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  • Equipo Nacional de Remo en el mundial de Linz 2019. / El Correo
    Equipo Nacional de Remo en el mundial de Linz 2019. / El Correo

Mientras media Sevilla aún habla de los goles de Joaquín, y la otra mitad sueña con la Champion League, hay justo al otro lado del río, medallistas y deportistas olímpicos de países europeos, que entrenan tres veces al día, que sueñan con Tokio 2020; esos dieciséis días de gloria que hacen que millones de personas que jamás se entretienen con otra cosa que no sea el fútbol, se queden pegados al plasma, viendo las maravillas que hacen de los gimnastas, la belleza y el colorido de las pruebas en la pista de atletismo, que disfrutan del esfuerzo de los maratonianos, o con las hazañas en la piscina, que en el colorido y fervor de este maravilloso invento de Pierre de Coubertein se quejan amargamente de que no ganamos medallas. Cómo si estas fueran como las que les dan a todos los que terminan una carrera cada fin de semana, hayan quedado como hayan quedado.

De muchas maneras, Sevilla vive de espaldas al río, del esfuerzo de los deportistas a los que luego reclama las preciadas preseas; a ese Guadalquivir al que sólo se acerca, curiosamente, para ver la Regata Sevilla – Betis, que a pesar de ser sólo remo, por su nombre parece una extensión de lo que hablan las dos mitades de la ciudad.

Hay en los deportes minoritarios una grandeza, una simplicidad, una heroicidad que pasa desapercibida para la mayoría de la ciudadanía, esa que se ha echado a la calle en los últimos años a correr por la orilla del río, por el parque de María Luisa, del Alamillo o Amate y llenar cada domingo las carreras populares y pronto, el Maratón de Sevilla que llena de esfuerzos nuestra ciudad.

Este fin de semana hay regatas al otro lado del río, una buena oportunidad para disfrutar en estos días ajetreados de compras navideñas, un encuentro con uno de esos deportes minoritarios que una vez al año, cobran notoriedad en el río Grande, y por qué no puede ser que se choquen de cara con uno de esos medallistas olímpicos que entrenan tres veces al día, pero claro, seguramente no les reconocerán no sabrán que se han cruzado con ellos.

José Carlos Jaenes es psicólogo, especializado en psicología del deporte, y profesor.


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