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La vida del revés

El padre de Yéremi, Ana Julia Quezada y la presunción de inocencia

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31 ago 2021 / 18:51 h - Actualizado: 31 ago 2021 / 19:00 h.
"Opinión","La vida del revés"
  • J. F. Vargas, padre de Yéremi Vargas. / EFE
    J. F. Vargas, padre de Yéremi Vargas. / EFE

¿Recuerdan a Ana Julia Quezada? Efectivamente, es la asesina del niño Gabriel Cruz. Personalmente, si pienso en ella me recorre el cuerpo un escalofrío de terror. Esta mujer es, además de asesina, madre de Ridelca Josefina, la niña que murió al caer desde la ventana de casa. Vivía en Burgos y eso significa que las ventanas suelen ser robustas y están cerradas casi todo el año por el frío y eso significa que una niña de cuatro años tendría serías dificultades para abrirla y más en estado de sonambulismo (algo que nunca había sufrido hasta aquel día), y eso quiere decir que es normal que los investigadores vean claros indicios de asesinato al revisar el caso teniendo en cuenta la prensa de madre que tenía la cría. Esto ocurrió en 1996. Nadie se extraña porque Ana Julia Quezada es un monstruo.

La noticia, hoy, es que el padre de Yéremi Vargas ha sido detenido tras ser denunciado por su hija de trece años. La causa de la denuncia son los presuntos abusos sexuales cometidos por el padre siendo su hija la víctima. El sujeto ha quedado en libertad provisional con una orden de alejamiento.

No voy a entrar a comentar si me parece un disparate poner en la calle a un elemento como este aunque lo cierto es que nadie sabe si la denuncia es cierta o no; y la investigación ha de determinar si la agresión se produjo. La presunción de inocencia está por encima de muchas cosas nos guste mucho, poco o nada. Pero no puedo dejar de pensar en la desaparición de Yéremi, en la muerte de Ridelca Josefina, en la muerte de Gabriel Cruz, y de cómo la Guardia Civil o la Policía Nacional terminan cazando a los malos.

Hay que esperar a que el juez tenga toda la información, a que la Guardia Civil y la Policía hagan su trabajo con calma y rigor, a que la suerte se ponga del lado de los buenos y a que todas las sospechas se conviertan en certezas o no. Lo que no se puede es juzgar de antemano a nadie. Aunque gran parte de toda la sociedad española piense lo mismo y alce la ceja pensando en la estadística y en cómo suelen acabar estas cosas.

Paciencia. Si el padre de Yéremi es culpable de esos abusos o de cualquier otra cosa, terminará entre rejas. Si es inocente tendrá que quedar libre como no puede ser de otra forma.


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