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Pasa la vida

El Paso de la ignorancia a la masacre con fines odiosos

Juan Luis Pavón juanluispavon1 /
05 ago 2019 / 10:07 h - Actualizado: 05 ago 2019 / 10:09 h.
  • El Paso de la ignorancia a la masacre con fines odiosos

La matanza en un centro comercial de la ciudad norteamericana de El Paso, con 20 personas asesinadas de modo aleatorio, condensa todos los factores de ignorancia, desinformación, manipulación, inmadurez y predisposición que una sociedad pone en bandeja de una persona para que alimente su inestabilidad emocional y asesine de modo indiscriminado creyendo cumplir una misión. El joven Patrick Crusius, de 21 años, en su paranoia, ha considerado normal hacer política con las armas en la mano dentro de su propio estado de Texas. Por eso el FBI ha tipificado el caso como 'terrorismo interno'.

Viajó en coche 1.022 kilómetros desde Dallas hasta El Paso, ciudad fronteriza con México, porque él quería simbolizar cómo hacer de frontera, a balazos, para frenar que los hispanos sean mayoría. Podía haber perpetrado semejante barbaridad en Houston o en Dallas, grandes metrópolis donde el 43% de la población censada es de origen hispano, principalmente mexicano. Si no existieran, la prosperidad texana se desplomaría. Pero quien ha perdido la más elemental empatía con la vida del prójimo no solo tiene graves carencias en valores morales, sino también en historia, en economía, en geografía. Sin mexicanos, sin españoles, no hay Historia de Texas. Las ciudades de El Paso y Ciudad Juárez fueron en su origen una sola. Fundada en 1659 por el fraile franciscano español Fray García de San Francisco, con el nombre de Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de Mansos del Paso del Río del Norte. Cuando Texas se independiza de México y Estados Unidos reconoce en 1850 las fronteras actuales, se consuma la división en dos y se abocan a su destino de paso fronterizo.

El origen de Texas como entidad está en la configuración de los territorios por los que rivalizaban España y Francia como potencias coloniales en el siglo XVII. De 1690 a 1821 existe el Reino de Texas dentro del virreinato de Nueva España (México). Cuando en 1821 Mexico se independiza de España, potenció en Texas, que era territorio suyo, el establecimiento de colonos procedentes de Estados Unidos, dado que había muy poca población de origen europeo en tamaña extensión, que, obviamente, seguía siendo considerada como su tierra por las comunidades indígenas: apaches, comanches, cherokees, kiowas, entre otras. Procedente de Virginia, Stephen Austin (quien da nombre a la ciudad que es capital gubernativa del estado de Texas) encabezó la captación de colonos, comenzaron siendo 300 familias, que entraron como inmigrantes legales bajo las normas de la Ley General de Colonización estipulada por la República de México, y en 1829 ya constituían una comunidad de 18.000 personas dentro de Texas.

Cuando en 1836 se desencadenan las hostilidades para independizarse de México, tres de los factores que más irritan a los colonos de origen anglosajón y protestante son estas leyes mexicanas: estaba prohibida la esclavitud, era obligatorio que la población civil estuviera desarmada, y se expulsaba a los norteamericanos que entraban en Texas como inmigrantes ilegales.

Los fanatizados con la ideología supremacista, como Patrick Crusius a sus 21 años de edad, no solo adolecen de fundamentos para entender la Historia con el fin de superar los conflictos del pasado y las 'culpas' de los 'suyos', sino que además son peligrosos ignorantes sobre la política actual de su país y quieren intervenir en ella disparando. Tienen miedo de que los inmigrantes hispanos voten al Partido Demócrata y éste consiga desbancar al Partido Republicano tanto en Texas como en la presidencia de la nación. Pero ningún colectivo social es monolítico y monocorde en sus pautas de vida y en sus puntos de vista. En las elecciones de 2016, Donald Trump, quien en su campaña prometió una y otra vez priorizar la construcción de un muro en la inmensa frontera de 3.145 kilómetros con México, tuvo el apoyo en las urnas del 32% de los hombres hispanos que acudieron a votar, y del 25% de las mujeres hispanas que participaron. Sin el apoyo de amplios sectores de la comunidad hispana en Florida, y obviamente la mayoría no son millonarios, no hubieran llegado a la Casa Blanca ni Bush hijo ni Trump.

El documento publicado horas después de la matanza de El Paso sobre las motivaciones de Patrick Crusius para asesinar, en defensa del mantenimiento de la mayoría blanca como paradigma social, político e identitario de su nación, abunda en la tesis de cómo jóvenes inadaptados y solitarios, que se pasan muchas horas delante del ordenador en su habitación, pueden llegar a fanatizarse para llenar de sentido su sensación de fracaso personal que no quieren solucionar mediante el diálogo. Los hay igual de odiosos en otros países. Pero los de Estados Unidos lo tienen mucho más fácil para poseer armas sofisticadas con las que matar a veinte paisanos en menos de un minuto.


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