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Los medios y los días

El populismo es fruto de los liberalismos

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07 sep 2022 / 04:00 h - Actualizado: 07 sep 2022 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • El populismo es fruto de los liberalismos

Fui comunista por realidad y deseo. Al comunismo llegué desde el cristianismo. Ahora sólo me queda de aquello el recuerdo de una generación que creía realmente en cambiar el mundo desde su base, como canta La Internacional. Ya sé que eso por el momento no es posible por simples razones genéticas, connaturales a la especie -en coincidencia con otras especies-, un tema que ya he desarrollado de manera muy general en un tocho de libro llamado Evolución, Historia y Comunicación en un mundo digital, más de 500 páginas académicas de filosofía compleja que no lee nadie ni se reseña apenas porque yo no estoy atado a cuerda humana alguna, no estoy apoyado por el lobby liberal y judío como por ejemplo Yuval Noah Harari y por supuesto soy mucho más torpe que él.

Ahora bien, tampoco soy idiota y no me gusta que me vendan los medios de derechas tanto enfoque interpretativo de la señorita Pepis. Por ejemplo, el gobierno español comparado con el bolivariano, Sánchez comparado con Hugo Chávez y las ocurrencias de Yolanda Díaz y del propio Sánchez desautorizadas con insultos entre los que está el de “populismo”. Aquí, todo el que no siga un guion es un populista (para la derecha) o un facha (para la izquierda), algo que, llevado a 1936, significaría otra guerra civil de chivatazos de unos contra otros, chivatazos que llevan a los paredones, a los asesinatos al amanecer y a las cunetas. Menos mal que estamos en el siglo XXI globalizador y en la UE y, aunque el mundo, a pesar de ello, no esté ni mucho menos seguro, el hecho supone un freno a la pasión ibérica.

No habría populismo si después de la Segunda Guerra Mundial se hubieran respetado los acuerdos de Bretton Woods, por ejemplo, o, simplemente, los derechos humanos. Y, sobre todo, si ese respeto se hubiera intensificado tras la caída del comunismo en 1991. No fue así, el pensamiento liberal se olvidó de su ética, más todavía de lo que ya se le olvidó en el XIX. Campó y campa por sus respetos, es esclavo de la codicia, a ella está sometido y ni siquiera el liberalismo sabe adónde va. El progreso tecnológico no se ha correspondido con una extensión de la justicia, al revés, existe un torpe y autodestructivo intento de que todo sea como en el caso de América Latina: pocos con capacidad adquisitiva y entre un 60 y un 70 por ciento de media, en la pobreza o miseria.

¿Qué quiere la derecha? ¿Qué la gente trague y trague? No, la derecha ha parido los populismos -como llama al anhelo de poseer derechos elementales para vivir- no sólo de izquierdas sino de otras derechas porque no estamos hablando sólo de economía sino de principios, de espíritu, de vida interior, de sosiego, de orden. Ahora bien, distingamos entre un narcisista como Pedro Sánchez y un luchador como Hugo Chávez que soportó una presión internacional enorme, huelgas empresariales y un golpe de Estado. Por supuesto, no quiero santificarlo porque, para empezar, colocar a Maduro como sucesor ha sido en mi opinión erróneo. Pero cada persona en su sitio. Yo lo de Venezuela me lo conozco bien, incluido el programa Aló, Presidente y su contexto, la cultura de allá no es la de acá. Que no se compare un movimiento como el bolivariano con esta jaula de grillos que es la izquierda española, no me convencen ninguno de los dos, pero al menos aquellos luchan de verdad contra toda una estructura de poder gestada desde el siglo XIX que lo mismo los sataniza y los cerca financieramente que les compra petróleo con tal de hundir a Rusia.

Miren, si no querían populismo, haber pensado antes en esa moral y en esa ética cristiana o austera calvinista de la que tanto abusan. Tenían que haber dejado de limitarse a ir a misa o a la iglesia de turno, a dar limosnas y cantar aleluyas y mirar más allá del cuello de sus camisas. Allí estaba el mundo real, allí se estaba formando el populismo, no me jodan ahora con la cantinela de siempre, que si el comunismo, que si esto, que si lo otro. Los liberalismos y sus devotos seguidores de cerrado y sacristía, de pastores evangelistas, etc., son los responsables. A otros tontos con monsergas, asuman sus responsabilidades, ya sé que la izquierda es un desastre en la actualidad, aprovechen el momento para mejorar el mundo, no para mejorar sus bolsillos y comprar periodismo de pitiminí.


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