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Desde la espadaña

El preservativo de Plaza de Armas

¿Es que no alcanza un poco de responsabilidad a este Ayuntamiento, y sin matices, el desastre del centro comercial Plaza de Armas?

08 nov 2019 / 08:39 h - Actualizado: 08 nov 2019 / 08:41 h.
  • El preservativo de Plaza de Armas

Si nos dedicásemos en Sevilla a discutir sobre minucias y pequeñeces evocadas, referidas a esa cháchara intrascendente propia de los lugareños de aquí, nuestros días en Sevilla serían interminables. Y si alguna vez tuviese algún poder de decisión sobre esta ciudad, una de las primeras cosas que haría es quitar de una vez por todas ese toldo grotesco y mamarracho que recibe a todos los viajeros de la Estación de Autobuses cuando salen al exterior y que da la sensación qué de un momento a otro el escapista Harry Houdini hará desaparecer todo lo que existe en su interior. Pero los regidores deben haber sido bastante torpes cuando desde hace casi 20 años el centro Plaza de Armas esconde todo su esplendor y arquitectura para abrigarse con un toldo chino. Son cosas de esta Sevilla que le gusta así recibir a los viajeros. Y no olvidemos a su gemela estación de Santa Justa donde los viajeros en vez de creer que han llegado a Sevilla más bien creen que han llegado al juego selvático y cinematográfico de jumanji segunda parte.

Este edificio que fue la antigua estación de trenes Plaza de Armas, cuyo dueño actual es ADIF, es un edificio declarado BIC (Bien de Interés Cultural) con la categoría de monumento ¡otro monumento escondido sevillanos! que data de 1901 y cuyo diseño fue inspirado en la Mezquita de Tánger y en el Patio de los Leones de la Alhambra; ahí es nada. Pero ahora, este monumento presenta una belleza muda con ese maldito faldón blanco de mesa de playa dominguera y uno piensa sobre cuál sería el motivo que ha hecho que este edificio se quedase a perpetuidad con esta tragedia. El turista que asoma por las puertas de la estación de autobuses recibe este bofetón visual nada más llegar a Sevilla y eso es empezar mal la llegada.

En esta ciudad ya somos incapaces de descifrar cómo eran las bellas fachadas de este edificio y, posiblemente, sea ésta una de las razones por las que tomarse un café en el interior de este centro es como trasladarse a un marco de telarañas de otro tiempo vacío y con una sensación de viudedad de su esposa Sevilla. Locales vacíos, y los que están ocupados, cuentan sus horas sin clientes ni ocupación mientras, a pocos metros, desembarcan cientos y cientos de personas de la estación de autobuses.

Como siga jugando este Ayuntamiento al escapismo mientras resurgen las Torres Sevilla y demás centros comerciales, ésta antigua estación Plaza de Armas se quedará, mientras siguen sus estudios eternos de marketing, como simples restos arqueológicos y de recurso. Si esto siga así, los potenciales usuarios de Plaza de Armas saltarán el río y se irán al otro lado de la orilla al igual que antiguamente lo hacían los trabajadores del tren cuando iban a su trabajo saltando el muro que separaba la acera de la vía del tren.

A este Ayuntamiento se le cansa la boca de hablar de turismo, pero bien que deja parte del patrimonio sevillano al son de lo que pueda venir sin intervenir, si acaso, sobre quién lleva las riendas de este monumento y que lo ponga cuanto antes en valor. A ver si hubiésemos permitido que la muralla de la Macarena o la misma casa de la Moneda llevara tanto tiempo con un chubasquero puesto ¡que esto es también patrimonio sevillano señor alcalde! Porque parece que tendrían que volver el sonido de las calderas y el humo mezclándose con el aire de Sevilla para poder contemplar este edificio. Ojalá se creara en Sevilla una policía del patrimonio sevillano.

Lo peligroso de todo esto es que la concesión y explotación de este centro Plaza de Armas a ADIF tiene validez hasta el 2048, así que tenemos chubasquero chino para rato si nadie pone interés en este monumento sevillano; quería decir, de todos los sevillanos. Lo peor es que este monumento muera por falta de admiración y entonces, cuando sea llevado al departamento forense para su autopsia, nadie se presente a reclamarlo y Sevilla perderá otro gran monumento de su historia.


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