miércoles, 27 octubre 2021
12:43
, última actualización
Ojana in Excelsis

El selfie más gore

Image
Juanmi Vega @Juanmivegar
28 sep 2021 / 04:00 h - Actualizado: 28 sep 2021 / 04:00 h.
"Ojana in Excelsis"
  • Eduardo Parra - E.P.
    Eduardo Parra - E.P.

Vendemos nuestra dignidad por un puñado de likes. Instagram hace mucho daño a una sociedad que quiere aparentar y sacar a la luz sus momentos más íntimos para buscar un ciberconsuelo que sólo sirve para alimentar el ego.

No entiendo a la gente que cuenta sus miserias en hilos de Twitter. No lo comprendo. Siempre se ha dicho que la ropa sucia se lava en casa, pero la gran lavadora del mundo parecen ser las redes sociales.

Si algo me repatea del todo son esos selfies que se hace la peña con un ser querido al borde de la muerte. O ya muerto, que he visto de todo.

Un día, navegando entre las personas a las que sigo en Instagram, me topé con una foto que me dejó con la boca abierta más de media hora. En la foto, tomada en una de las salas del tanatorio, se veía la espalda de una chica apoyada en la cristalera donde uno se despide de su ser querido o conocido. El texto rezaba “no te olvidaré, abuela”.

¿Qué pretendía esta persona al hacerse esa foto? ¿Qué necesidad hay de hacérsela? ¿Qué hacemos con el que se la hizo? Todo se resume en el ego. Esta chica seguro que estuvo más tiempo mirando las reacciones de Instagram que con su familia.

Reconozco que cuando vi esa foto, dejé de seguir a la persona en cuestión. El problema de todo esto es que ese tipo de fotos han proliferado. He llegado a ver a gente llorando haciéndose fotos con su abuela en la camilla moribunda perdida para subirla a las redes sociales. ¿Qué sociedad estamos creando?

La sociedad más interconectada de la historia es la menos empática. Con tanta relación cibernética hemos perdido el sentido de la razón de lo que es correcto o no.

Yo me imagino a esos abuelos en el fin de sus días teniendo que soportar la fotito de rigor. Tantos años trabajando para que llegue la nieta, o el nieto, y les saque en su peor momento. ¡Ojo! Si esa foto fuese para la intimidad, otro gallo cantaría, pero cuando la publicas es porque estás buscando una reacción.

Si a día de hoy sacasen la película Cazafantasmas, los cuatro de Nueva York no irían a por los entes espectrales; buscarían a los que van con un palo selfie en la mano, que dan mucho más miedo.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla