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Desde la espadaña

El viacrucis de Sevilla

Salir a la calle en esta Sevilla de verano recibiendo el puyazo del calor sobre nuestra nuca nos da para un viacrucis del que poco saben las redes sociales.

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13 jul 2021 / 08:10 h - Actualizado: 13 jul 2021 / 08:12 h.
"Desde la espadaña"
  • El viacrucis de Sevilla

Quince estaciones que son ciertamente el camino de la cruz de cualquier sevillano o foráneo que salga a las calles de esta ciudad. Tales son las quince estaciones sevillanas:

1.- El sevillano es condenado a muerte.

Salir a las calles de Sevilla con más del 50% de alcorques vacíos y con gran parte de sus calles sin arboleda es condenar al sevillano a una muerte segura. Esta semana se está podando en el barrio del Tardón en Triana, territorio de la ex marquesa del socialismo andaluz. Será que está haciendo las maletas para el Senado de Madrid y quiere dejar todo bien arreglado.

2.- Sevilla carga con la cruz.

Que una ciudad donde se alcanza una media de 34ºC a lo largo de todo el verano no tenga toldos en sus calles es para ratificar que el alcalde sevillano ha colocado una cruz bastante pesada en cada portal de nuestra casa para que la colguemos en nuestra espalda cada vez que salgamos a la calle.

3.- Sevilla cae por primera vez.

La ciudad cae abochornada cuando el Consistorio tiene la caradura de anunciar a bombo y platillo que ya se han licitado las luces de Navidad. Mientras, con el petardazo fresco de la tomadura de pelo de los toldos, nos encontramos un careo absurdo entre Cabrera y Muñoz sobre qué ha podido ocurrir y quién es el culpable. Bien podrían irse a la ciudad de Córdoba donde tienen grabado a fuego que la colocación de los toldos es un imperativo social y económico fomentando la vida social y el comercio de la ciudad.

4.- El alcalde se encuentra a Sevilla, su Santísima Madre.

Sevilla se encontró ayer a su alcalde que llegaba a la ciudad después de un periplo por Andalucía para dejar las piezas del socialismo andaluz bien colocadas. De momento, ya se ha ido de tapeo por Granada en la toma de posesión de su nuevo alcalde y ha dejado situada a Susana Díaz en Madrid; ya saben, cuanto más lejos, mejor. Pese al encuentro, el alcalde no se ha inmutado y con bastante prisa se ha dirigido a su domicilio para coger un par de mudas antes de volver a marchar. Sevilla vuelve a estar guardada en un cajón porque la liga municipal ya no le interesa y sí la pugna por San Telmo.

5.- El búcaro ayuda al sevillano a llevar la cruz.

Ante el desprecio de Plaza Nueva hacia el sevillano que debe aguantar la botellona con las ventanas abiertas, la falta de sombra, la ignominia ante la falta de toldos y el menosprecio por la limpieza de las calles en unas semanas con 40ºC, el sevillano se refugia con el búcaro porque recurrir a personajes como Carrier, Mitsubishi o Fujitsu resulta una convidá demasiado cara cuando Endesa acude a la mesa. Pero es lo que tiene cuando Sánchez alías “el trolero” no quiere quitarse el anzuelo clavado en los testículos que Iglesias y los independentistas le clavaron antes de irse. Y para recordárselo sólo le deben pegar unos pequeños tironcitos de vez en cuando.

6.- La Verónica enjuga el rostro del sevillano.

A ver si son capaces de ir desde Triana hasta La Campana paseando una tarde de fin de semana para disfrutar de la ciudad y pedir un vaso de agua. La ciudad no es atrayente con estas temperaturas, planicies devastadas por la inoperancia política y los cuentistas que aúpan a Sevilla como la más ecológica, verde y medioambiental de la Vía Láctea.

7.- Sevilla cae por segunda vez.

Sevilla implora al alcalde que realice un proyecto de sombra en la ciudad con la condición de que no sea otro proyecto fantasma.

8.- El alcalde consuela a los sevillanos.

No se preocupen ustedes que dentro de poco ya estamos con las salidas extraordinarias en las calles y paseando por los puestos de Belenes. En pocos días se publicarán los Reyes Magos del 2022 y en enero ya tenemos a Cabrera colocando el primer tubo de la portada del Real 2022. Lo de la economía ya se verá.

9.- Sevilla cae por tercera vez.

Sevilla es una de las ciudades donde los contagios por COVID de los jóvenes están aumentando más exponencialmente. El Consistorio debe velar por la seguridad de la ciudad incrementando la plantilla de Policía Local y solicitar a su amo Sánchez más Policía Nacional. Veremos cómo planteamos el otoño con la variante delta si no es que aparece la gamma y la beta.

10.- El sevillano es despojado de sus vestiduras.

Seguir destruyendo el patrimonio sevillano con alevosía como en la Avenida de la Palmera o en todo el casco histórico debería colorear de rojo carmesí a todos los responsables de la ciudad que la están dejando en cueros para convertirla en un espacio Ikea al que ni con toneladas de Avecrem volverá a tener el sabor con el que se construyó.

11.- Sevilla clavada en la cruz.

La ciudad comprueba, un año más, como no funciona ni se actualiza. Sevilla quedó clavada hace muchos años y aunque los vecinos reclaman cuestiones tan básicas como limpieza, seguridad y movilidad, la verdad es que aquí solo se obedece a pertenecer a un clan político donde el servicio público queda en enésimo lugar.

12.- Sevilla muere en la cruz.

Actuaciones como la calle Baños, la Plaza de la Magdalena, la remodelación de la Avenida de la Palmera, o la dejadez de los barrios más periféricos llevan a la ciudad a convertirse en una más del montón alejándose de la historia y gallardía con la que cuenta desde el siglo XV.

13.- Los sevillanos en brazos de Sevilla.

Sevilla clama por recuperar a los sevillanos que dejan la ciudad, pero con una Sevilla varada en sus servicios públicos es realmente difícil.

14.- Sevilla es sepultada.

La vida política de la ciudad, que a la postre es la que maneja la vida de sus ciudadanos, está enterrada en zozobras de poder mientras aquí seguimos sufriendo como vagabundos una ciudad que reclama servicios básicos para la vida social porque en Sevilla no se vive como en Helsinki, aunque alguno de cara de bonachón quiera transmitirlo.

15.- Y, al tercer día, Sevilla resucitó.

En cuanto comiencen a olisquearse las elecciones autonómicas y municipales ya verán ustedes qué cambio nos encontraremos y la de promesas que les llegan a sus domicilios.


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