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El virus descontaminante

27 mar 2020 / 04:11 h - Actualizado: 26 mar 2020 / 14:25 h.
"Los medios y los días","Coronavirus"
  • El virus descontaminante

De manera similar a la filosofía de la historia de Hegel la cual afirma que cuando la Historia posee necesidad de algo o alguien, lo crea, especulo con esa teoría de Pangea que se refiere a la Tierra como un ser vivo que se autorregula, de tal manera que, si siente alguna molestia o enfermedad por alguna de las partes de su cuerpo, crea un agente que le vaya quitando de en medio al causante de sus males.

Entonces fantaseo y me pregunto si el coronavirus será un agente que está empezando a librarse del sujeto que tanto daño lleva haciéndole al planeta desde la prehistoria. Para simplificar, hay dos formas de enfocar nuestra existencia como humanos: una, desde un punto de vista reduccionista, cotidiano, antropocentrista. Dos, a partir de una visión amplia de un todo llamado evolución histórica que deviene asimismo de una evolución cósmica. El primero de los enfoques nos lleva a la historia de la vida cotidiana y el segundo a la historia universal.

En el primer enfoque se encierra la pena por nuestros difuntos y los ritos que no vamos a poder celebrar como la Semana Santa, la Feria o El Rocío. En el segundo, miramos mucho más allá de nosotros mismos y pensamos mucho más en profundidad sobre lo que vemos estos días. Observando lo que me ofrecen los medios, veo patos circulando por lugares de Sevilla, ahora inhóspitos; pájaros encantados de que el aire esté limpio en las ciudades, jabalíes por Barcelona, pavos reales por Madrid y hasta un oso por una calle de un pueblo de Asturias.

Es verdad, nuestra ausencia no sólo estará limpiando algo el planeta de la polución que le causamos, sino que además nos demuestra que no somos necesarios para nada, al revés, somos la especie más depredadora de la historia de la Tierra. Recuerdo un documental que corre por YouTube llamado La tierra sin humanos. Es muy popular, pero si no lo han visto pueden distraerse y pensar con él o pueden volver a verlo estos días de reclusión, tal vez nos haga reflexionar aunque cuando pase la epidemia nos importe un pito todo y volvamos a lo nuestro porque igual que la cabra tira al monte los humanos tiramos a lo que tiramos.

Lo más asombroso de ese documental es observar cómo en un siglo, aproximadamente, el planeta se iría recuperando solo de nuestros estropicios, los grandes monumentos se oxidarían, se desgastarían y se derrumbarían poco a poco. ¿Qué puede ser lo más peligroso para el planeta?, ¿las centrales nucleares que en un momento determinado esparcirían sus contenidos por todo el planeta? No importa, la vegetación –que irá in crescendo- absorbería paulatinamente toda la radiación.

Ni somos necesarios ni somos los reyes de la creación ni otras monsergas. Copérnico nos bajó los humos: el vehículo donde viajamos no está quieto, sino que se mueve y es “esclavo” de una estrella. Darwin siguió matando nuestro orgullo: procedemos de protozoos. Marx añadió que nuestra conciencia no domina, sino que es dominada por aquello que creamos y bien que lo hemos visto ahora con los retrasos en el combate contra el virus por darle referencia al negocio. Freud sentenció que estamos sometidos a bastantes determinaciones. Y así hasta hoy con otros factores como el ADN y todo lo que se deriva de él. Para nosotros, el coronavirus es una tragedia, pero, mirado desde otras escalas, su significado podría ser muy distinto.


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