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La Tostá

El virus no es muy flamenco

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
05 oct 2020 / 07:43 h - Actualizado: 05 oct 2020 / 07:55 h.
"La Tostá"
  • El virus no es muy flamenco

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Ayer domingo participé en un recital de flamenco en el Auditorio Pastora Soler de Coria del Río, protagonizado por el guitarrista sevillano Rafael Rodríguez y el cantaor gaditano David Palomar. Es un ciclo que la Federación de Entidades Flamencas de Sevilla le dedica a Manolo Sanlúcar. Hubo más de cien personas en el teatro, con la separación debida y cada persona con su mascarilla. La seguridad era máxima y el recital fue un éxito extraordinario. Se están celebrando muchos festivales y recitales, cada día más, y no hay constancia de que haya habido algún brote de contagio. Por lo que se ve el coronavirus no quiere saber nada de los flamencos, y eso está bien. La Bienal se ha celebrado con éxito y no ha habido tampoco ningún brote, que se sepa. A ver si va a resultar que los flamencos son mejores de lo que puedan pensar los que hablan de su anarquía. No existe tal anarquía en el flamenco, porque ahí está el mundo de las peñas flamencas: cientos de entidades federadas en toda Andalucía, bien organizadas y con intercambio de peñas y proyectos comunes proyectados desde las distintas federaciones andaluzas. Ya quisiera el Gobierno estar tan organizado como las peñas flamencas, aunque las haya que sean un desastre. Por tanto no tiene sentido que sigan cerrados los tablaos, que se hayan suspendido tantos festivales y que los artistas estén viviendo, algunos, de la caridad. Si esto se alarga, las peñas acabarán cerrando todas porque el socio paga una cuota mensual para disfrutar de los recitales o las charlas. En todas las peñas hay bares que atienden a los socios y si no hay actividad acabarán desapareciendo también. Un desastre total. Las peñas organizan la mayoría de los concursos de nuevos valores del cante, y si no se pueden hacer los jóvenes acabarán dejándolo y no habrá una buena base para garantizar el futuro de nuestro arte. Pues si el virus no es muy flamenco, si no le va el rollo de la cantelogía patria, ¿por qué no se facilitan las cosas para que este arte no se acabe muriendo? La llamada Gripe española, que no comenzó en nuestro país, mató en todo el mundo a cuarenta millones de personas entre 1918 y 1920. No hay constancia de que muriera ningún artista por causa de esta gripe. A la gripe española le ganó la partida la tuberculosis pulmonar. Casi todos murieron de esta enfermedad también infecciosa, como, por citar solo algunos, José Lorente, Ramón el Ollero, Manuel Torres, Currito el de la Jeroma, el Carbonerillo o Paco Mazaco entre otros. Alguien que sabía mucho me dijo un día que si el mundo reventara como causa de una gran explosión nuclear o la caída de un meteorito sobre la tierra del tamaño del Peñón de Gibraltar, solo se salvarían los mosquitos y los flamencos, y que los palmeros acabarían luego con los insectos voladores.


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