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El Yoyas, en busca y captura, demuestra ser un macarra cobarde

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01 dic 2022 / 11:18 h - Actualizado: 01 dic 2022 / 11:26 h.
"Opinión","Televisión","Sociedad"
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¿Recuerdan a Carlos Navarro? Seguramente, no. Pero si les pregunto si se acuerdan de ‘el yoyas’ la cosa puede cambiar. Efectivamente, este sujeto participó en una de las primeras ediciones del reality ‘Gran Hermano’. Expresiones violentas, comportamientos violentos, un macarra de manual ejerciendo en directo frente a millones de espectadores, un chulo de piscina dando clases de moral cochambrosa y de poesía ridícula e infantil. Ese es este tipo que, ahora, se encuentra en busca y captura al no presentarse en prisión para cumplir condena por malos tratos a su mujer e hijos. Una joya que se ha hecho caquita al oler el peligro que representa ingresar en prisión.

No había que ser muy listo para darse cuenta de lo que es este mamarracho. A primera vista, escuchando lo de ‘te doy dos yoyas’ o la onomatopeya ‘placa, placa’ con la que simulaba atizar esas dos yoyas al enemigo imaginario, hacía pensar en el tipo de persona que es este sujeto que, más tarde, participó del proyecto político de Ciudadanos o que escribió libros de poemas. Para Ciudadanos supone una vergüenza y explica la razón por la que la formación naranja se encuentra como se encuentra. Para los lectores de poesía supone una vergüenza que un cateto agresivo pueda publicar un libro de poemas infames. No hace falta decir que a este elemento le siguieron con devoción miles de personas y se hinchó a vender ejemplares. En la política le fue bastante peor.

La condena de 5 años y 8 meses de prisión por maltrato habitual a su exmujer Fayna Bethencourt es la razón por la que Carlos Navarro ha salido pitando. Debe ser que su bravuconería se limita a los programas de televisión y a las barras de las tascas y, llegado el momento de demostrar ser una persona digna, lo de las yoyas lo deja olvidado y se desmaya pensando en la celda de tres por dos.

La sociedad actual fabrica ídolos de estiércol, ídolos que terminan deshechos a las primeras de cambio. La sociedad actual hace ganar dinero a papanatas, a lo mejor de cada casa, que no merecen recibir un duro a cambio de lo que hacen. ¿Desde cuándo ser un macarra se ha pagado a precio de oro? ¿Desde cuándo un periodista gana dinero por mentir y destrozar vidas humanas? La sociedad actual no lee a Shakespeare aunque compra un libro firmado por chusma intelectual como es este Navarro, un individuo que estará gastándose una pasta y partiéndose la caja de todos nosotros. Somos una maravilla.


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