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La Tostá

En busca de La Moreno

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
06 sep 2019 / 08:08 h - Actualizado: 06 sep 2019 / 08:22 h.
  • María La Moreno.
    María La Moreno.

En la casa de vecinos donde nació María Moreno Vargas, La Moreno (1892), existe hoy un bloque horroroso de pisos. En el casco antiguo de Rota, que es una ciudad milenaria. Se me cayó el alma al suelo cundo lo descubrí ayer a la caída de la tarde mientras el Atlántico se teñía de oro viejo. Solo existe un cante de María la Moreno que alguien lo grabó sin que ella lo supiera, seguramente mientras se buscaba la vida en un tabanco de la Alameda. Llegó a Sevilla siendo una niña y la Niña de los Peines, que era dos años más mayor que ella, la adoptó como hermana. Pastora vivía ya en la Alameda, en casa de sus padres, y en aquella época, en los inicios del pasado siglo, vivían ya en la Alameda el sanluqueño Diego Antúnez, los jerezanos Frijones y Paco la Luz, la Macarrona, la Malena, la Chorrúa, la Jeroma y su hijo Currito.

La Moreno se los ganó a todos con una manera de única de cantar. Para que se hagan una idea, tenía la técnica natural de Pastora la de los Peines y una emoción y jondura mucho mayores. Eloísa Albéniz, la mujer de Arturo Pavón y gran artista sevillana, me contó un día que la Moreno era una mujer enfermiza, pero con un metal de voz que partía el alma. De hecho, siendo muy joven su amiga Pastora le organizó un homenaje benéfico porque tuvo que ser operada y no tenía recursos económicos. Cepero, Niño Medina y Escacena fueron tres de los artistas que tomaron parte en el beneficio.

Salvó la vida y quiso hacer una carrera brillante en los teatros, como Pastora, pero al final se buscó el sustento sobre todo en los tabancos y las reuniones privadas de señoritos. Era como Tomás Pavón, el hermano de Pastora, pero en mujer, en una época que estaba muy mal visto que una cantaora saliera de un tabanco con las claras del día, con hombres y cara de haber bebido. La Alameda era el lugar de las putas y donde los flamencos se busca también la vida. Cantaoras tan buenas como Luisa la Pompi, su hermana Manuela la Sorda, la Macaca y la propia Moreno sacaban para el puchero y para pagar la accesoria.

Estos días en Rota he pensado mucho en aquella niña gitana que nació en la calle Caracol y que se fue pronto a Jerez de la Frontera. Hija y hermana de artistas. Sus padres fueron Bernardo Moreno Cortés, cantaor, y su madre Pastora Vargas Giménez, cantaora. Eran herreros y por línea materna tenía el antecedente de José Giménez El Moreno, del que escribimos ayer. Un bailaor que hizo historia en el Café de Silverio. Vamos a intentar contar la vida de la Moreno, aquella desgraciada mujer gitana que envejeció cantando en reuniones y que grandes artistas del cante, como Tomás, Pastora y Caracol pegaron el oído para cogerle matices.

En Rota, donde nació, nadie sabe nada de ella. Ni que era roteña.


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