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La vida del revés

¿En qué nos hemos convertido?

La crisis provocada por el SARS-CoV-2 ha provocado que todas las carencias que arrastramos como civilización se puedan admirar en el gran escaparate detrás del que nos encontramos. Y lo que se ve es desastroso

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19 sep 2020 / 10:24 h - Actualizado: 22 sep 2020 / 08:01 h.
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Los koalas duermen hasta 22 horas diarias. Se suben a un árbol, se agarran a su rama preferida, y cierran los ojos para dormir. 22 horitas de nada.

En eso han convertido los políticos españoles a la sociedad española; en un enorme koala. No somos capaces de reaccionar ante una situación que demande de nuestro coraje o que dependa de nuestra capacidad de decisión. Dormimos 22 horas diarias.

¿Qué es necesario que ocurra para que los españoles salgan a la calle pidiendo cambios y soluciones? Ahora, lo que sucede es que nos conectamos a nuestros teléfonos o a nuestros ordenadores para decir que un comentario o una noticia nos gustan. Menuda cosa. Nos manifestamos en las redes sociales creyendo que llevamos un cuchillo entre los dientes y lucimos toda la fiereza posible en los rostros. Somos ridículos hasta extremos improbables.

Nos estamos convirtiendo en una sociedad pusilánime. Somos miedosos y nuestro único afán es mantener lo que tenemos intacto. Si otros pasan hambre o si el mundo se va a la mierda, nos da lo mismo. Creyendo que tenemos a salvo nuestros ahorritos creemos estar a salvo.

Es mentira que nuestros jóvenes sean los que mejor preparados están de la historia. Mentira absoluta. Muchos de ellos acumulan un par de títulos universitarios y un par de masters, pero no han leído un libro en su vida o no saben mirar un cuadro y, por tanto, no entienden nada de lo que pasa a su alrededor. El mundo es un enorme enigma y topan con él una y otra vez. De hecho ¿cuándo ha visto a su hijo salir de casa para manifestarse y jugarse el tipo si es necesario por una causa justa? Si su hijo es de los que sale a la calle para destrozarla no cuenta. No es lo mismo pensar en el futuro, luchar por la justicia y la igualdad, que liarse a pedradas con la policía o destrozar escaparates para afanar un televisor aprovechando que el Pisuerga para por Valladolid.

La economía está herida de muerte; el paro crece escandalosamente; la vida pública está envenenada gracias a los mensajes estúpidos de muchos políticos; la crisis sanitaria nos aplasta... y nosotros durmiendo 22 horas. Y lo peor es que creemos ser muy listos porque hemos estudiado. Una pena.


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