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Los medios y los días

Encrucijada de Canal Sur TV

11 ago 2019 / 08:51 h - Actualizado: 11 ago 2019 / 14:35 h.
  • Encrucijada de Canal Sur TV

Los nuevos responsables de Canal Sur TV lo tienen difícil. Deben afrontar de una vez el reto de poner en práctica una televisión pública que lo normal es que tenga poco que ver con las mayorías, con cuotas elevadas de audiencia. Los programas que prefieren los telespectadores de casi todo el mundo son específicos de entretenimiento superficial, del espectáculo epidérmico, casi todo ello con altos costes. Canal Sur TV ha llegado a tener un presupuesto de 200 millones de euros que la crisis fue recortando. La Public Broadcasting Service (PBS), que es la TV pública de Estados Unidos, cuenta con un presupuesto público de unos 280 millones de dólares, pero está además apoyada por patrocinadores que vigilan que su inversión sea empleada en programas de calidad. La PBS tiene casi 400 estaciones.

Su audiencia no es escasa, pero se sitúa por detrás de las grandes cadenas comerciales, ABC, CBS, NBC, Fox, todas ellas respaldadas por grandes corporaciones como Disney, Warner, ATT, Microsoft, a su vez en manos de bancos y fondos de inversión, entre los que se halla Black Rock, uno de los accionistas de Lar, la firma que va a abrir en Sevilla Lagoh. En el mundo de los mercados mundiales de las grandes marcas y de los faraónicos negocios, cuando se bucea en él se puede descubrir un “amistoso” encuentro entre las mismas empresas que lo controlan todo, de ellas es el libre mercado, los demás chupan rueda, si pueden.

Desde 1988 que ya estaba escrito lo que debería ser Canal Sur, se hablaba de su misión de vertebrar Andalucía. ¿Qué es lo que vertebra Andalucía? ¿Un idioma? No tiene. ¿Una historia? No tiene exactamente una historia porque no ha tenido nunca un segmento poderoso en el mundo financiero y empresarial que se haya enfrentado claramente al centralismo de Madrid y que haya fundado bancos y se haya extendido por otras zonas de España y fuera de ella. Ese segmento social mercantil es el que crea la vertebración, por intereses propios. Cataluña sí lo ha hecho como tal.

Hay bastantes historias de Andalucía, pero están sacadas de contexto, son para la ocasión, como la elección de Blas Infante para “padre de la patria andaluza” a quien, a pesar de su relevante obra, no votaba ni conocía prácticamente nadie. Andalucía ha tenido grandes episodios de la historia de la península ibérica que se han desarrollado en su suelo, pero no una historia como país. Incluso en el marginal proceso autonómico contemporáneo de finales del XIX e inicios del XX los distintos grupos que pretendían representar a las ocho provincias, se mostraban divididos entre ellos, de manera que no existía realmente Andalucía sino las Andalucías. Este hecho aún es visible.

Todo esto y muchos aspectos más, no obstante, se pueden obviar en una televisión pública andaluza que sencillamente busque la evasión y sea utilizada por la política para alienar la mente de los receptores y dirigirla hacia el apoyo a un partido u otro pero no es admisible en una televisión pública de calidad como tampoco es admisible la presencia abusiva de una publicidad que claramente crea estereotipos y fomenta enfermedades culturales como la anorexia, el culto patológico al cuerpo o las neurosis de ansiedad por desear tener lo que nunca se podrá tener y si se tiene se termina siendo esclavo de lo comprado.

Al revés, una televisión pública lleva consigo el deber y la obligación de emitir anti-publicidad en el sentido de denunciar las influencias indudablemente negativas de la sociedad de consumo. También tiene la obligación de decirnos y explicarnos cómo funcionan realmente los bancos, los fondos de inversión, los paraísos fiscales, los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones sindicales, las ONGs, e insistir en lo que hay detrás de la migración por mucho o poco que les disguste a determinados círculos... A mí tampoco me gustan muchas de las raíces de la migración pero hay que estar dispuesto a admitir que la realidad estropee un documental o un reportaje que se elaboran con prejuicios e intencionalidades previas.

Los contenidos de entretenimiento de una TV pública de calidad no pueden reducirse a simbolizar a Andalucía con enfoques vulgares de festejos y folclores que recorran su geografía, enfoques que se llevan a cabo así para no molestar a los públicos y que vean aquello que desean ver, sin ningún aspecto que les parezca reprobable. Los públicos de una televisión pública no son consumidores a los que hay que hacerles la pelota para que luego voten a los partidos que controlan la Junta sino personas generalmente formadas que se sientan ante el televisor para formarse aún más y que ya tienen conocimientos de aquello que se les ofrece, es decir, son personas con espíritu crítico, de todas las tendencias mentales, metodológicas e ideológicas. Para entendernos, una televisión pública no puede formar un supuesto debate con cinco personas de las que al menos tres son del partido de la Junta o ligados a él, una TV pública, en cuestión de debates, se acerca más a La Clave que a los debates de La Sexta o a los de Canal Sur.

La PBS antes mencionada le cuesta a cada norteamericano unos 2 dólares al año, no tiene publicidad ni injerencias políticas, no es pura como el alcohol de la farmacia pero como la tendenciosidad ideológica ya la llevan a cabo las majors comerciales, la PBS se libra de esa pesada carga de modelar abiertamente el cerebro de los estadounidenses aunque la mayoría de ellos ni lo note (como en España). Canal Sur TV suele costarle a cada andaluz entre 15 y 20 euros al año y aún es barato si pensamos en el canon de 100 o 200 euros que pagan alemanes y otros ciudadanos de países de la UE para tener TV.

Bueno, pues a ver cómo se le explica todo esto a los políticos, acostumbrados a utilizar la TV como medio de propaganda. Hasta ahora, ni PSOE, ni IU ni PA –que en paz descanse- se han preocupado por crear una televisión auténticamente pública cuando han estado en el gobierno de Andalucía. ¿Lo harán las derechas? Yo a los responsables de la Junta les diría todo lo que acabo de escribir y mucho más. Y si comprobara que empiezan con peros y demasiados obstáculos que son política y no servicio público, me marcharía a mi cátedra en la universidad donde soy más libre aunque gane bastante menos dinero. A mi edad, tonterías, las precisas. La libertad también es dinero y de gran valor. Aunque se tarde más en pagar la hipoteca.


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