sábado, 25 septiembre 2021
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Ensaladilla o Andy Warhol

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02 may 2020 / 08:28 h - Actualizado: 02 may 2020 / 08:30 h.
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  • La reina Letizia durante la videoconferencia que ha mantenido este jueves con la junta directiva del Club de Fútbol Femenino Olympia de Las Rozas.
    La reina Letizia durante la videoconferencia que ha mantenido este jueves con la junta directiva del Club de Fútbol Femenino Olympia de Las Rozas.

Mientras España debate ardientemente sobre el futbol y la apertura de bares, Alemania reabrió ayer sus Colegios y sus Museos.

Vaya por delante mi total respeto por los empresarios de restauración y los empleos que de ello se generan; no así por la patronal del futbol, ni por el Consejo Superior de Deportes, que se han permitido la licencia de invocar que dicha actividad sea imprescindible, por “insuflar el espíritu nacional”, al tiempo que se ningunean cultura o arte.

La guerra del balompié sigue adelante, implacable, como sus autores. No en vano casi cincuenta familias están sometidas a un proceso penal ante la Audiencia Nacional, que se inició contra un futbolista ilustre y reputado como Angel Maria Villar, mientras su inductor –más bien sicario- cobra sumisamente de quien aspira a detentar el monopolio televisivo sobre dicho deporte. Es más, yo que Rubiales me preocuparía, porque si Casillas ha decidido seguir en la carrera a la Presidencia de la Federación de Futbol sin apoyos, no puede ser más con la promesa de “accidente procesal” del primero.

Sea como fuere, parece que nuestro país privilegia pan y circo y que los jóvenes que yacen enterrados en nuestro confinamiento, estén condenados a ejercer de camareros al servicio de la misma generación alemana que aprecia y se distingue por su erudición.

Mientras todo esto ocurre, nuestro Tribunal Constitucional ha prohibido cualquier manifestación cívica, que reputa –según la Sala- incompatible con el estado de alarma, de suerte tal que la única protesta se restringe a las caceroladas de las 20h., que no parecen resonar en Moncloa.

La libertad de expresión dimana del ejercicio de la democracia y la transparencia en la actuación de los Estados. Sin aquella, se desvanece, y la denuncia ciudadana se torna inoperante.

Por otro lado, no deja de tener su paradoja que se permitiera la manifestación del 8 M y en cambio se niegue cualquier atisbo de rebeldía sobre la acumulación indiscriminada de facultades exorbitantes contra el libre deambular de los ciudadanos; e incluso se soslaye la ausencia de lenguaje inclusivo cuando a muertos se refiere.

Sin duda, hoy debe ser un dia transgresor en Berlin. Qué envidia... Esos niños accediendo tímidamente a Warhol, a Nefertiti o a la Puerta de Ishtar...

Y claro que tiene su punto la Feria y los balcones de la pandemia de la calle Fernando IV u otras; y los caracoles y los montaditos de gambas en la red de faralaes del desierto sobre el que este año no se erigen las casetas.

Pero en esto hay que pensar más allá. Y me gustaría rememorar cuántos médicos han tenido que emigrar; los recortes en Sanidad, las marchas verdes, que justamente ahora habrán de retornar con la exigencia de mantener suficientes UVIS para próximos rebrotes.

El derecho de reunión es pilar del sistema democrático y es justamente el primero en ser cercenado en los golpes de Estado. No seguiré, no sea que me apliquen la Ley Mordaza. Sí, no se sorprendan, no ha sido derogada...

La reivindicación de la disidencia, es una garantía de las sociedades libres, que no consiste en una urna cada cuatro años. Probablemente se encuentra virgen en los museos y está llena de plumas, que no son más que copos de nieve que impregnan los siete pilares de la sabiduría.

Mientras tanto, solacémonos con la emoción de los manteles de papel que soportan el peso de la ensaladilla rusa esterilizada que vendrá. Para qué cruzar aquella Babilonia que erigiera Nabucodonosor con sus leones y dragones de amor y guerra.


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