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Los medios y los días

Éramos dichosos, pero lo ignorábamos

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09 sep 2021 / 04:48 h - Actualizado: 08 sep 2021 / 13:51 h.
"Los medios y los días"
  • Éramos dichosos, pero lo ignorábamos

Les digo a los jóvenes que me lean y a todas las personas que tengan la amabilidad y la paciencia de seguirme que además de sentir esos momentos de felicidad que nos ofrece la vida los piensen, asimilen que están siendo dichosos en ese instante que quedará ahí en la memoria y con los años nos hablará al oído para decirnos que cuando estábamos sumergidos en ellos éramos felices pero no los valoramos bastante, no lo sabíamos del todo. La felicidad, si es que existe, son, sobre todo, momentos. Recuerden las palabras del poeta Leopoldo María Panero que de vez en cuando saco a que les dé el aire: “Al principio se vive, después se sobrevive”.

Hace poco, otro talento, otra eminencia universitaria en los estudios de comunicación y periodismo y, por encima de eso, amigo, ha sido cazado por el Alzheimer y por el Parkinson y además, sobre todo el Alzheimer, va deprisa. No es el primero ni será el último, mañana me puede tocar a mí. Una vez me dijo un neuropsicólogo que a quienes cultivamos mucho el intelecto nos llega más tarde el Alzheimer pero que cuando llega caemos en picado. Ya lo he comprobado dos o tres veces en colegas que no hace mucho se comían el mundo, me aconsejaban sabiamente, íbamos de viaje por esas universidades de aquí, allá y acullá, y ahora no son nada porque el motor que dirige la nave se está quedando parado progresivamente. Les diré algo sobre todo a los más críticos con la universidad: en la universidad hay mucho mediocre -si quieren me pongo yo el primero- pero, al mismo tiempo, casi todos o todos los grandes talentos y genios han estado y están directa o indirectamente vinculados a la universidad. Por ellos y por la exigua minoría de alumnos que son de verdad universitarios vale la pena estar en esa institución.

¿Cómo va la ley de la eutanasia ésa? Ya es una realidad, ¿verdad? Desde hace algún tiempo, aunque el PP diga que la quiere retirar. Pues tengo que leerla atentamente porque esa decadencia terrible que he vivido en familiares -empezando por mi madre- y amigos que son referencia científica en el campo de la Periodística -la ciencia que estudia el periodismo- o simplemente en amigos y conocidos de siempre, es algo que te convierte en una piltrafa y que encima, tarde o temprano, cansa y quema a tus cuidadores sobre todo si son familia: a ti se te está escapando la vida, ya no eres tú, y encima se la estás robando a quienes pueden vivirla más a fondo. Sí, soy consciente de que hay personas que dicen que te cuidan de corazón pero como yo esas cosas no las tengo tan claras prefiero dejar por escrito que me quiten de en medio, se acabó, todo tiene su fin, lo digo con miedo, no me cabe duda de que la ciencia terminará con estas enfermedades pero todavía no lo ha hecho.

Cuando te van llegando noticias de estas desgracias vuelves la vista al pasado y lo mitificas. Hace poco tuve que enseñarle a una colega de la Universidad de Zaragoza el barrio donde nací y no me es nada grato estar en sus calles a pesar de que tampoco me espanten. Un amigo de la infancia fue tan feliz en él que cuando no tuvo más remedio que marcharse se iba a menudo a sentarse en el escalón de acceso a la que fuera su casa y allí lloraba amargamente. El otro día la TV nos mostró la película Cría cuervos. La nieta le decía a la abuela: “¿Te llevo a ver los retratos?”. Y cuando la abuela asentaba la niña conducía su silla de ruedas ante un tablero al que estaban adheridas un buen montón de fotos de tiempos lejanos. Y además le ponía una copla que le gustaba en especial: Ay, Maricruz, Imperio Argentina, entre otros y otras intérpretes: ¡Ay, Maricruz, Maricruz!/ Maravilla de mujé;/ Der barrio de Santa Cruz/ Eres un rojo clavé./ Mi vía sólo eres tú/ Y por jurarte yo eso/ Me vi de cariño preso/ Por tus ojos Maricruz./ ¡Ay, Maricruz, Maricruz!”.

No pretendo amargarles el día, al revés, es positivo aceptar los gozos y las sombras y luego seguir adelante con nuestros asuntos, eso también es vivir y disfrutar, ya saben el dicho: “Muera Marta, muera harta”. Y les diré otro que escuché en una película, aunque sea un poco atrevido: “Come bien, pee fuerte y ríete de la muerte”.


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