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¿Es inútil?

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20 sep 2022 / 10:46 h - Actualizado: 20 sep 2022 / 10:47 h.
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  • ¿Es inútil?

“Es inútil” - me dijo una señora el otro día – “Es inútil que nos empeñemos en ser más sostenibles, que hagamos lo posible por evitar envases de plásticos, que reciclemos, que usemos medios públicos, en lugar del coche privado, que cambiemos nuestra alimentación por una más ecológica. Si no cambia la política, seguirá todo igual o peor”. Discursos como estos son muy peligrosos. Dejar de animar a las personas para que limiten las propias emisiones contaminantes es dramático y contraproducente. Quitan las ganas de comprometerse, de poner en discusiones el peligroso sistema de vida que lleva nuestra sociedad y de esperar un futuro mejor.

Sirve un cambio estructural y holístico, una intervención decisiva de los gobiernos, una transformación cultural, es verdad. La acción política puede (y debe) modificar leyes, instituir nuevas reglas relativas al cambio climático, a la resiliencia, mediante correcciones, interviniendo sobre las fake news negacionistas y los falsos green claims, pero abandonarnos solo en los brazos de la política puede darnos la impresión que aligeramos el peso de nuestra responsabilidad, que nos eximimos de deberes, que indultamos nuestra toma de posición, que acallamos nuestra conciencia; sin embargo, la conclusión es que si cada uno de nosotros no estamos dispuestos a cambiar, ¿por qué tendrían que hacerlo otros por nosotros?

Por otra parte, tengo que reconocer que la cultura consumista actual ha creado una gran mentira sobre el poder individual. Por ejemplo, nos hacen creer que podemos decidir de utilizar o no los productos de las grandes compañías petrolíferas. ¿Cómo es posible hablar de poder individual cuando somos prisioneros de un sistema que ha contribuido a generar ellos mismos? Vivimos en una infraestructura política, económica y física que crea la ilusión de poder decidir, mientras en realidad ha precluido esa posibilidad. El poder del consumismo contribuye a nuestra impotencia, encerrándonos en un reducido circulo de decisiones insignificantes.

Parece que el único modo de romper esa cadena es saliendo del círculo. La crisis climática nos pone de frente a una sola posible solución: si queremos salvarnos tenemos que cambiar. Todos. En nuestro espacio personal y familiar y en al ámbito mas amplio de la política y la economía. El futuro que construimos hoy ha de ser el fruto de decisiones compartidas.

A ver si lo entendemos, no se trata de salvar el planeta, se trata de salvarnos a nosotros mismos. La salud de las personas está estrechamente ligada a la del planeta, en un binomio entre el bienestar de los ecosistemas y bienestar de los humanos.

No es inútil que pongamos cada día nuestro granito de arena para mejorar lo que hemos contribuido a romper en la casa común que nos acoge y nos soporta: la Tierra.


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