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Los medios y los días

Esclavos de la burocracia Internet

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04 ene 2022 / 04:00 h - Actualizado: 04 ene 2022 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Un ordenador portátil. / EFE
    Un ordenador portátil. / EFE

¿Cuánto tiempo de nuestras vidas nos llevamos colgados de Internet para asuntos burocráticos? No es ya por el placer de entretenerse o de formarse o comunicarse con alguien, es papeleo digital puro y duro. Es que ya para cualquier simpleza te remiten a Internet. Es que el más mínimo deseo y la más mínima necesidad hay que subirlos a la Red, que la Red lo contenga todo de todo, que seamos peces en la Red encerrados, a veces con sensación de asfixia como un pez al que le faltara el agua de su medio natural, es que nuestro medio natural no es el contacto humano, es algo inmaterial a lo que llamamos sociedad digital. Cuando el sol escupa una buena llamarada y colapse los satélites y demás artilugios que enviamos al espacio todo será papel digital mojado.

Desde una simple petición de certificado digital hasta rellenar un curriculum -que los piden diferentes en lugar de unificarlos- todo esto empieza a ser un calvario. Las generaciones jóvenes y muy jóvenes tienen en el ordenador a aquel eslogan que usaba Tele 5 cuando empezó a emitir en 1990. Aparecía un anuncio de autopromoción de algún programa o película por emitir y tras decirnos la maravilla que íbamos a ver cerraba el tema con una voz que afirmaba que tanta grandeza de emisión la podríamos contemplar próximamente en Tele 5, “en tu pantalla amiga”.

De amiga, nada, Tele 5 es la televisión más vista en España, algo que me importa un bledo ya que, para mí, tanto antes como ahora, en su generalidad, sigue siendo una porquería, antes con las mamachichos y ahora con toda esa bafea chismosa. Lo cuantitativo no es lo bueno por fuerza, más bien al revés. La utilidad que tiene es que puedes estudiar por ahí los gustos y el nivel cultural de una colectividad.

Los que tienen en Internet a su pantalla amiga son más pacientes que los que ya somos bastante veteranos en la vida. Siempre hemos cargado en España con la burocracia, ahí tienen el famoso “vuelva usted mañana” del artículo de Larra en el siglo XIX. Hasta ahora, con una UE, un Estado y 17 comunidades autónomas, uno se asombra cuando los políticos discuten a ver a quién le corresponde matar al mosquito del Nilo, si no fuera porque han muerto personas por su picadura era para soltar una carcajada. Y con las infraestructuras y el papeleo para que las empresas hagan su trabajo lo mismo: que si presentación del proyecto, que si unos lo ven, luego otros, que si concursos públicos, que si recursos, que a ver quién y en qué porcentaje aparece el dinero: el del municipio, el de la Junta, el de España, el de Europa y el de San Pedro Bendito.

Ya todo lo anterior es desesperante. Los más viejos procedemos de la generación del vuelva usted mañana porque a sus papeles les falta una póliza de 25 pesetas, eso después de aguardar un tiempo considerable en la cola y llegar al fin a la ventanilla. “Oiga, pues ahora mismo se la traigo”. “No señor, mañana, porque cuando usted vuelva con la póliza ya tengo que cerrar la ventanilla”. Bueno, pues en estos días, con Internet y sus interminables interrupciones y peticiones, hecha uno de menos la época del papel rellenado, la cola y hasta el “le falta una póliza de 25 pesetas”. La cola en Internet puede ser más larga que una meada cuesta abajo, como se decía antes, y además se trata de una cola invisible que colapsa la Red en algunos momentos claves. Sé que nos ha tocado una época de transición y que esto, supongo, en un siglo o menos será coser y cantar, pero mientras se afina la aguja y se aclaran las gargantas, a tomarse un ansiolítico para no darle un puñetazo a la pantalla. Nos dicen que nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, añadan ahora el tiempo que se le dedicamos a la burrocracia online y parece como si algún poder maléfico le haya dicho a los funcionarios y programadores: “Ténganmelos ahí entretenidos para que ni lean ni se formen ni se interesen por nada. ¡Qué le rindan pleitesía a la pantalla!”.


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